El barril de petróleo brent para entrega en septiembre cotizaba a 92,45 dólares antes de la apertura de los mercados europeos este jueves, con un avance del 1,93%, según datos de EFE. La cifra consolida el rebote iniciado el miércoles, cuando el crudo europeo subió más del 7% y cerró en 90,46 dólares, con un máximo intradía de 91,06 dólares.
El detonante es directo: Estados Unidos lanzó el miércoles una nueva ronda de ataques contra Irán, en respuesta a los misiles que Teherán dirigió contra una base estadounidense en Jordania. Funcionarios estadounidenses confirmaron a medios locales que la operación es una represalia por esa agresión.
El West Texas Intermediate (WTI) también avanza, aunque con menor intensidad: sube un 0,89% hasta 85,21 dólares el barril, tras haber cerrado el miércoles con un alza del 6,56%, en 84,46 dólares.
Contra la tendencia alcista del crudo, el gas natural TTF cede un 1,11% y el megavatio/hora se sitúa en 59,75 euros.
El mercado ya votó. Dos jornadas consecutivas de alzas de esta magnitud en el brent no son ruido: son una reasignación de prima de riesgo geopolítico. Oriente Medio concentra una fracción crítica del flujo mundial de crudo, y cualquier señal de que el conflicto puede interrumpir ese tránsito se traduce de inmediato en precio.
La política exterior de la administración Trump —que ha optado por respuesta militar directa ante la agresión iraní— introduce una variable de corto plazo que los mercados de energía están descontando con velocidad. El alza del brent por encima de los 92 dólares impone un costo real: presión sobre la inflación importada en Europa y América Latina, mayores costos de transporte y logística, y un entorno más difícil para los bancos centrales que aún buscan anclar expectativas de precios.
Para los productores del hemisferio occidental —y para economías como la argentina o la colombiana con ambición exportadora de hidrocarburos— el nivel de precios es, paradójicamente, una oportunidad de flujo. Capital busca reglas claras, pero también acepta riesgo cuando el barril paga lo suficiente. La pregunta que el mercado se hace ahora es cuánto durará la prima y si la escalada tiene techo visible.

