El petróleo Brent retrocedió cerca de 5% hasta US$ 96,22 por barril este viernes, mientras el WTI cedió 4,3% hasta US$ 89,12, luego de que Reuters reportara que Pakistán busca reactivar el diálogo entre Washington y Teherán para frenar los enfrentamientos en Medio Oriente.
Tres fuentes citadas por Reuters señalaron que la iniciativa paquistaní cuenta con el respaldo de Beijing. «Los chinos están descontentos porque los ataques de Irán a otros países del Golfo y el cierre del Estrecho de Ormuz están afectando sus intereses», declaró a Reuters un funcionario del gobierno paquistaní.
Pese al ajuste del viernes, el WTI acumula un alza cercana a 7% en la semana y el Brent sube más de 8%, en medio de la escalada de combates en la región.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) completó su decimotercera noche consecutiva de ataques contra Irán, con blancos en centros de mando militar, instalaciones de almacenamiento de drones, redes de comunicaciones, puestos de vigilancia costera y capacidades marítimas. La unidad informó que «más de 50.000 efectivos militares estadounidenses operan actualmente en Medio Oriente» y que la vía marítima permanece abierta al tránsito comercial con apoyo militar de EE.UU.
El presidente Donald Trump declaró a Axios que evalúa un «ataque masivo» contra Irán, «más grande que nunca», y que está «cerca de tomar una decisión». La advertencia llegó tras nuevos ataques de los hutíes de Yemen —respaldados por Teherán— a dos petroleros sauditas en el Mar Rojo. Trump escribió en Truth Social que si los hutíes reinciden, «Estados Unidos responsabilizará a Irán» y se infligirá «un castigo militar mayor».
Desde el análisis de mercado, Lucas Santillán, analista de Capitaria, advirtió que el problema no es solo geopolítico: «Los inventarios globales vienen cayendo con fuerza y la infraestructura de refinación rusa está dañada por ataques en Ucrania, justo cuando ambas rutas marítimas clave —Ormuz y Mar Rojo— están bajo presión simultánea». Santillán añadió que Goldman Sachs espera que el petróleo mantenga buena parte de estas alzas durante julio y agosto.
El mercado ya votó: la sola noticia de una posible mesa de negociación bastó para recortar una prima de riesgo que en cinco días había empujado el Brent más de 8%. Pero la estructura de fondo —inventarios en caída, refinación rusa dañada y dos estrechos bajo presión simultánea— no se resuelve con una mediación diplomática. Capital busca reglas claras, y mientras el Estrecho de Ormuz dependa de 50.000 soldados estadounidenses para mantenerse abierto, el precio del crudo seguirá siendo rehén de decisiones que se toman en Washington, Teherán y Rawalpindi, no en los mercados. La política exterior firme de la administración Trump es, por ahora, el único seguro que mantiene fluyendo el comercio global por esa arteria.

