El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un préstamo de US$80 millones destinado al Programa de Desarrollo Productivo Rural de la Provincia de Río Negro. La operación suma una contraparte provincial de US$5 millones, con lo que la inversión total asciende a US$85 millones.
El programa tiene tres ejes. Primero, incrementar la eficiencia en el uso del agua mediante obras de infraestructura de riego. Segundo, ampliar el acceso a energía eléctrica sostenible en áreas rurales. Tercero, fortalecer la capacidad institucional y de los productores para prevenir y responder ante incendios forestales, sequías y tormentas de granizo.
Según el detalle difundido por el gobierno provincial, los recursos financiarán la modernización del sistema de riego del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI), la electrificación rural de Guardia Mitre, el desarrollo productivo de Negro Muerto y obras de riego y electrificación en la Margen Norte.
El programa contempla además una inversión de US$6 millones para la instalación de mallas antigranizo, herramienta orientada a reducir pérdidas por tormentas severas en las economías regionales. A ello se suma equipamiento y tecnología para el Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF).
Viviana Alva Hart, representante del Grupo BID en Argentina, señaló que «Río Negro tiene un enorme potencial para seguir fortaleciendo su producción agropecuaria» y que la operación «mejorará el acceso al agua y a la energía, fortalecerá la gestión de riesgos y creará mejores condiciones para el desarrollo de los productores».
El gobernador Alberto Weretilneck celebró la aprobación y afirmó que los recursos «permitirán ampliar las áreas bajo riego, llevar energía a nuevas zonas productivas, modernizar sistemas existentes y fortalecer la producción con más tecnología e infraestructura». El mandatario subrayó que «estos 80 millones de dólares no llegan por casualidad, llegan porque Río Negro tiene un proyecto de desarrollo serio, con obras concretas y una visión de futuro que genera confianza».
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Los números hablan con claridad: cuando una provincia planifica, cumple compromisos y presenta proyectos con sustento técnico, el capital internacional responde. El crédito del BID a Río Negro ilustra un principio que el mercado conoce bien — la confianza no se decreta, se construye con consistencia institucional y resultados concretos.
La apuesta por infraestructura productiva privada —riego, energía, protección de cultivos— es exactamente el tipo de inversión que multiplica la productividad sin sustituir al productor: le da herramientas, reduce su riesgo y amplía su margen. En una Patagonia que puede ser despensa de proteínas y frutas para mercados exigentes, US$85 millones bien ejecutados tienen retorno medible. El desafío, como siempre, es la ejecución.

