El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) mantuvo su tasa de referencia en 4,25% por décima reunión consecutiva. El nivel es el más bajo desde abril de 2022. El mercado lo esperaba; el sol lo agradeció.
El dólar abrió la jornada en S/3,394, ligeramente por debajo del cierre previo. La señal no vino solo del BCR. La balanza comercial de mayo llegó a US$3.473 millones, por encima de las expectativas. Los envíos tradicionales crecieron 52,2%, según Jorge Luis Huayta, trader FX de Kambista. Eso consolida el flujo de divisas y otorga soporte fundamental al sol.
La inflación interanual pasó de 3,9% en mayo a 4,0% en junio. La variable subyacente —sin alimentos ni energía— repuntó una décima hasta 4,5%, por encima del rango objetivo. El BCRP proyecta que ambas métricas retornen a cerca de 2% en el horizonte de proyección, «conforme se vayan disipando los efectos de los choques de oferta». Las expectativas de inflación a doce meses se moderaron de 2,9% a 2,8% en junio, dentro de la horquilla meta.
El instituto emisor advirtió dos riesgos al alza. Primero, un fenómeno de El Niño de mayor intensidad. Segundo, las tensiones geopolíticas en Oriente Medio con efectos más persistentes sobre precios. Son los mismos factores que el mercado monitorea desde hace meses.
En el frente externo, el índice del dólar estadounidense abrió estable y encadena una pérdida semanal marginal de 0,1%, su segunda semana consecutiva en terreno negativo. Las actas de la Reserva Federal muestran preocupación por la inflación subyacente. Wall Street ya mira la temporada de resultados del segundo trimestre.
Los indicadores adelantados de actividad económica en Perú muestran, según el BCRP, «buen desempeño». La mayoría mejoró respecto al mes previo. Los índices de expectativas subieron «significativamente» y todos permanecen en niveles optimistas.
La lectura de Ágora Capital es directa. Una tasa estable en mínimos de cuatro años, combinada con una balanza comercial que supera pronósticos, es el entorno que el capital privado necesita para planificar. El sector exportador —motor real del ingreso de divisas— está entregando resultados sin que el Estado lo haya producido. El riesgo político interno sigue siendo la variable que los modelos no capturan bien. Mientras el BCR preserve su independencia técnica y los fundamentos externos se mantengan favorables, el sol tiene piso. Capital busca reglas claras, y por ahora las tiene.

