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Banxico congela la tasa en 6.50% y retrasa seis meses la meta de inflación al cuarto trimestre de 2027

La Junta de Gobierno votó por unanimidad mantener el tipo de referencia; la inflación subyacente roza 4.0% y el banco central ya admite que el camino al 3.0% será más largo y más incierto de lo previsto.
Imagen ilustrativa
sábado 8 de agosto de 2026

La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) decidió por unanimidad de sus cinco miembros mantener sin cambios la tasa de referencia en 6.50%, según el comunicado del 6 de agosto de 2026. Es la segunda decisión consecutiva sin movimiento, señal de que el ciclo de flexibilización monetaria —iniciado en marzo de 2024 desde 11.25%— ha concluido.

El nivel actual se sitúa dentro del rango estimado de neutralidad, donde la postura monetaria deja de ser explícitamente restrictiva. La inflación general se ubicó en 3.1% anual en julio pasado, la más baja desde mayo de 2020, y las expectativas para el tercer trimestre de 2026 se redujeron en 0.3 puntos.

Sin embargo, el banco central revisó al alza sus pronósticos para la inflación general y su componente subyacente entre el primer y el tercer trimestre de 2027, con ampliaciones de hasta 0.3 puntos porcentuales. La convergencia a la meta de 3.0% se desplazó al cuarto trimestre de 2027; en el anuncio previo del 25 de junio, esa convergencia se esperaba para el segundo trimestre del mismo año.

El componente subyacente —que excluye bienes y servicios con precios más volátiles— se situó prácticamente en 4.0% anual en julio, manteniendo una brecha amplia frente al objetivo. Antes del dato de julio, la subyacente llevaba 14 meses por encima de 4.0% anual.

El comunicado advirtió que «los cambios de política económica por parte de la administración estadounidense y la posible prolongación de los conflictos geopolíticos continúan añadiendo incertidumbre a las previsiones», con efectos que «podrían implicar presiones sobre la inflación en ambos lados del balance».

En síntesis, Banxico lanzó tres mensajes simultáneos: eleva pronósticos de inflación general y subyacente para 2027, retrasa la convergencia a la meta en seis meses y mantiene el sesgo al alza en el balance de riesgos.

Lectura editorial. El mercado ya votó hace meses: con la tasa en zona neutral y la subyacente pegada al techo, el espacio para nuevos recortes es mínimo. El verdadero costo de «patear el bote» no es técnico sino de credibilidad: cada vez que Banxico posterga la convergencia, las expectativas de largo plazo se anclan un poco menos al 3.0%, encareciendo el crédito privado y comprimiendo los márgenes de las empresas que planifican inversión. Capital busca reglas claras, y un banco central que mueve la meta seis meses hacia adelante en cada anuncio no las ofrece. La inflación general baja es una buena noticia; la subyacente persistente y los pronósticos revisados al alza son la advertencia que el aparato estatal —y los contribuyentes que financian el gasto que alimenta esa inercia— no debería ignorar.

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