Las exportaciones argentinas de bienes alcanzaron USD 49.454 millones en el primer semestre de 2026, un 24,4% más que en el mismo período del año anterior, con un superávit comercial de USD 13.923 millones. Los datos del Intercambio Comercial Argentino (ICA) publicados por el Indec confirman que no se trata solo de un récord de volumen: la geografía y la composición de lo que Argentina vende al mundo están cambiando a una velocidad sin precedentes.
La región patagónica exportó USD 8.783 millones en el semestre. El Noroeste argentino sumó USD 3.203 millones. Cuyo aportó otros USD 2.517 millones. Juntas, esas tres regiones explican casi USD 14.500 millones, el 29,3% del total nacional. Hace 15 años, cuando la soja y sus derivados concentraban más de dos tercios de las exportaciones, esas provincias eran prácticamente invisibles en la estadística.
Neuquén es el epicentro del cambio energético. La provincia exportó USD 4.283 millones en el semestre, de los cuales USD 4.205 millones correspondieron a combustibles y energía, casi la totalidad proveniente de Vaca Muerta. Solo en junio, Neuquén exportó USD 819 millones. El rubro combustibles y energía (CyE) creció 42,5% interanual y representa el 15,4% del total exportado. Para contextualizar la magnitud del regreso: entre 2016 y 2020, cuando Argentina era importador neto de energía, ese rubro llegó a representar apenas 4% de las exportaciones.
El crecimiento de CyE combina dos factores. El precio del petróleo crudo subió 47,8% interanual en junio, por el conflicto en Medio Oriente, lo que amplifica el resultado en dólares. El volumen exportado de CyE cayó 11,7% en ese mes, aunque en el acumulado semestral las cantidades exportadas de CyE crecieron 24,9%, lo que indica que la expansión productiva también es real.
La minería reescribió su lugar con igual contundencia. En 2025, el sector cerró con exportaciones por USD 6.075 millones, equivalentes al 6,9% del total y un 31% más que en 2024, según la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM). La proyección para 2026 estima que el sector superará los USD 9.000 millones, más del 10% de las exportaciones totales. El oro exportó USD 4.094 millones en 2025 y proyecta USD 5.129 millones en 2026. La plata sumó USD 785 millones en 2025 y podría alcanzar USD 1.172 millones este año.
El litio opera con una lógica distinta y más estructural. Las exportaciones del mineral pasaron de USD 911 millones en 2025 a una proyección de USD 2.559 millones para 2026, un salto del 181% que responde tanto a precios más altos como a expansión real de producción. La CAEM estima que Argentina producirá 172.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) este año, 48% más que en 2025, por mayor utilización de capacidad instalada en Salar Olaroz, Mina Fénix y Cauchari-Olaroz. El carbonato de litio ya figura entre los diez principales productos exportados por Argentina. La región pampeana mantiene el liderazgo absoluto con USD 32.698 millones en el semestre, pero su peso relativo se redujo: las manufacturas de origen agropecuario y los productos primarios representan hoy el 57,5% del total, frente a cerca del 70% registrado entre 2016 y 2020.
Los números cuentan una historia que el mercado ya está leyendo: cuando el Estado deja de ahogar sectores con retenciones, controles de cambio y trabas regulatorias, el capital encuentra los yacimientos, los tiende a producir y los convierte en divisas. La desregulación y la apertura que impulsó el gobierno de Milei aceleran una transformación que la Argentina de los últimos 20 años postergó sistemáticamente. El riesgo que señala la CAEM sobre la dependencia de precios internacionales en oro y plata es real y merece atención; pero el avance del litio, con expansión de capacidad instalada, apunta a una base productiva más sólida. Capital busca reglas claras, y en Vaca Muerta y la puna argentina parece haberlas encontrado.

