Los números primero. En Chile hay cerca de 95 mil empresas lideradas por una mujer, un 23% del total, según el último Estudio de Economía y Género del Ministerio de Economía. Sobre esa base se construyó el anuncio de la semana: una nueva alianza entre Scotiabank y Fundadoras, escuela de negocios y comunidad enfocada en potenciar el crecimiento de mujeres empresarias.
El encuentro, que reunió a más de 150 personas entre clientas, partners y ejecutivos, sirvió para presentar el paso siguiente de Iniciativa Mujeres, el programa que el banco opera en Chile desde 2022. La cifra que importa: más de 3.500 dueñas de empresa acompañadas y más de US$500 millones en financiamiento entregado a compañías lideradas por mujeres.
«El desafío es cambiar de escala, llegar a más mujeres y hacerlo no solo con financiamiento, sino también generando redes, comunidad y acompañamiento», señaló Valeska Barrera, directora de Segmentos PYME y Personas de Scotiabank Chile. Susan Salas, VP de Wholesale Risk y sponsor del programa, agregó que la alianza con Fundadoras busca «llegar a más empresarias a lo largo del país».
Fernanda Vicente, directora de Scotiabank Chile, participó del panel «El futuro de las empresarias chilenas: cómo acelerar el crecimiento de empresas lideradas por mujeres», junto a Lorena Gallardo, CEO de Fundadoras; Maricho Gálvez, gerenta de Emprendimiento Dinámico de Corfo, y Macarena Ramos, CEO de Atesórame, en una conversación moderada por Manuel Fernández.
Gallardo subrayó que la estructura interna y la gestión profesionalizada son palancas que se fortalecen con acompañamiento entre pares, citando los Mastermind de Fundadoras como espacio donde «son otras empresarias las que muchas veces mejor pueden ayudarte a resolver los desafíos reales del negocio». Ramos, desde su experiencia en Atesórame, resumió el enfoque práctico: «para crecer hay que tomar acción sin esperar a tener todo resuelto». Gálvez, de Corfo, remató con una frase que condensa el espíritu de la jornada: «dato mata relato».
El trasfondo económico no es menor. Las pymes representan cerca del 98% del tejido empresarial chileno y generan cerca de la mitad del empleo nacional. Que una parte creciente de ese universo esté liderada por mujeres —y que el acceso a capital para ellas se resuelva mayoritariamente por canal privado— no es un dato accesorio.
El mercado ya votó, y lo hizo con cifras concretas: US$500 millones movilizados en tres años no es filantropía, es capital que busca retorno y encontró un segmento subatendido. Cuando un banco identifica una oportunidad de negocio en un nicho antes ignorado por el crédito tradicional, el resultado no depende de subsidios ni de cuotas estatales, sino de que el financiamiento y el acompañamiento —redes, formación, mentoría entre pares— reduzcan el riesgo percibido y mejoren la productividad de esas empresas.
Es, en el fondo, la lógica de mercado funcionando como debería: capital privado, incentivos claros y una comunidad de empresarias que se profesionaliza sin esperar a que el Estado le allane el camino. La mención de Corfo en el panel es apenas testimonial frente al peso real del capital privado en esta historia.



