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Los servidores desplazan al auto: exportaciones mexicanas de cómputo suman 82,900 millones y crecen 172%

El nuevo boom tecnológico ya superó a la industria automotriz, pero gran parte del valor se genera en Asia y no en México, según datos de S&P Global y la OCDE.
Foto: elfinanciero.com.mx
jueves 3 de septiembre de 2026

Los números primero. Las exportaciones mexicanas de servidores y equipo de cómputo alcanzaron 82,900 millones de dólares en el primer semestre de 2026, con un crecimiento de 172% en los doce meses terminados en junio, tras un salto de 211% en 2025, de acuerdo con S&P Global Market Intelligence. Estados Unidos absorbió casi 94% de esas ventas y México ya aporta alrededor de 40% de las importaciones estadounidenses de estos equipos.

Por primera vez, ese rubro superó a los automóviles y autopartes, que sumaron 74,800 millones de dólares en el mismo periodo. El símbolo histórico de la manufactura exportadora mexicana cede el primer lugar ante los centros de datos que Estados Unidos construye para sostener la inteligencia artificial.

Las exportaciones totales de México llegaron a 390,000 millones de dólares entre enero y junio, 25% más que un año antes. El equipo de cómputo explica cerca de tres cuartas partes de ese salto: sin él, el resto de las exportaciones habría crecido apenas 7%, según el análisis de Enrique Quintana publicado en El Financiero.

El mercado ya votó, pero conviene revisar qué compró. Una exportación de 100 dólares no equivale a 100 dólares de producción nacional. Los servidores ensamblados en Chihuahua, Jalisco o Nuevo León incorporan procesadores, memorias y tarjetas fabricados en Taiwán, China, Corea, Vietnam o Malasia; México aporta ensamble, integración y prueba. Las compras mexicanas a Taiwán llegaron a casi 44,000 millones de dólares en el semestre: esa economía pasó de aportar 2% de las importaciones mexicanas en 2019 a más de 13% hoy, y ya es el tercer proveedor del país, solo detrás de Estados Unidos y China.

Las cifras de comercio en valor agregado de la OCDE lo confirman: en electrónica y tecnologías de la información, 71% del valor exportado correspondía a contenido extranjero en 2020, frente a 47% en la industria automotriz. Las estadísticas de comercio registran el valor bruto del servidor como exportación mexicana, aunque buena parte de ese valor se haya generado en Asia. Por eso las exportaciones crecen a dos dígitos mientras el PIB avanza a paso lento: el comercio exterior mide flujos brutos; el crecimiento económico depende del valor agregado dentro del país.

La industria automotriz, con seis décadas de desarrollo de proveedores, ingeniería y logística, retiene una proporción mucho mayor del valor de cada vehículo exportado. Replicar ese proceso en la cadena de semiconductores y centros de datos exige algo más que atraer fábricas de ensamble: electricidad abundante y confiable, infraestructura digital, ingenieros especializados e investigación aplicada.

Ahí está el punto que la línea de este diario no puede pasar por alto. Capital busca reglas claras y condiciones que permitan capitalizar la inversión, no solo hospedarla. México puede seguir siendo la plataforma de ensamble de componentes asiáticos —un negocio que igualmente genera empleo y divisas—, o puede aprovechar la ventana abierta por la demanda de IA para construir capacidades propias. La diferencia entre ambos caminos no la define el mercado, que ya envió su señal de capital hacia la frontera norte de México; la define la capacidad del país para ofrecer energía confiable, certeza regulatoria y talento técnico. Sin esas condiciones, el boom exportador seguirá siendo, en gran medida, un boom ajeno.

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