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Trump amenaza con subir 50% más los aranceles a autos canadienses; ventas de vehículos producidos en Canadá ya cayeron 35% en EE.UU.

Tras el colapso de las negociaciones comerciales, el presidente declaró que elevará en un 50% los gravámenes sobre vehículos, partes y acero canadienses a partir del 1 de enero de 2027. Un economista advierte que ese incremento «sacudiría» la industria; un CEO de concesionarias lo ve como táctica negociadora.
Foto: forbes.com
jueves 27 de agosto de 2026

Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá colapsaron el lunes, y el presidente Trump respondió con una escalada: declaró que elevará en un 50% los gravámenes sobre vehículos, partes y acero fabricados en Canadá a partir del 1 de enero de 2027.

La amenaza llega cuando la industria automotriz ya acusa el golpe de la ronda anterior. Según un reporte de Tyler Harp, economista de la industria en el Center for Automotive Research, en los primeros doce meses tras la instalación de los aranceles «Liberation Day» —en abril de 2025— las ventas en Estados Unidos de vehículos producidos en Canadá cayeron 35%. Ese desplazamiento benefició principalmente a los vehículos fabricados en suelo estadounidense, «en gran medida a expensas de las importaciones canadienses y no de las provenientes del exterior», según el mismo reporte.

Harp no descarta que la nueva amenaza se materialice, y su diagnóstico es severo. «Ese arancel del 50% es un salto tan grande que creo que realmente sacudiría a la industria y podría causar disrupciones en la cadena de suministro en ambos lados de la frontera», dijo en entrevista. Agregó que el incremento haría a los productores canadienses «simplemente no competitivos» dentro del mercado estadounidense, y que elevaría los precios de los vehículos «mucho más rápido que quizás la ronda actual de aranceles».

Ryan Rohrman, CEO del grupo Rohrman Automotive Group —20 concesionarias que comercializan una gran cantidad de vehículos ensamblados en Canadá—, cree que se trata de una táctica de negociación. «No va a suceder, pero definitivamente va a generar miedo, lo cual es desafortunado porque va a afectar nuestro negocio», afirmó. Para Rohrman, la amenaza busca llevar a Canadá de regreso a la mesa y alcanzar algún tipo de acuerdo.

Sin embargo, reconoce que el costo del estrés ya es real. El precio de «todo» ha subido, desde vehículos hasta partes y servicio. «El lado de las partes está al alza porque esos costos de los aranceles no están siendo absorbidos por el fabricante, así que se trasladan directamente al consumidor», explicó. Rohrman también señaló que una entrada en vigor en enero sería especialmente inconveniente, dado que ese mes es típicamente el más lento para la venta de vehículos.

Harp, por su parte, confía en que la profunda integración del sector automotriz norteamericano terminará imponiendo racionalidad: «Idealmente terminamos con algún tipo de acuerdo comercial entre EE.UU. y Canadá o un acuerdo comercial norteamericano».

Desde Ágora Capital, la lectura es directa: la incertidumbre arancelaria es, en sí misma, un costo que el mercado ya está pagando. Cada semana sin reglas claras es una semana en que los fabricantes no invierten, los concesionarios no contratan y los consumidores posponen decisiones. La cadena de valor automotriz norteamericana se construyó durante décadas sobre la lógica del libre comercio integrado; desmantelarla por tramos no produce reindustrialización, produce parálisis. El capital no espera: busca certeza, y hoy no la encuentra en ninguno de los dos lados de la frontera.

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