Los números primero. El Ministerio de Hacienda radicó un Presupuesto General de la Nación (PGN) 2027 por $634,95 billones, muy por encima de los $545,4 billones que se habían presentado antes. El salto obligó a rehacer el mapa fiscal completo del cuatrienio.
El «sinceramiento», como lo llamó el Centro de Pensamiento Económico Anif, excluyó $30,2 billones de ingresos tributarios contingentes que dependían de una ley de financiamiento que el Congreso nunca tramitó. Al mismo tiempo, las necesidades de financiamiento pasaron de $130 billones a $266 billones.
En el escenario que persigue el Gobierno, el déficit fiscal 2027 sube de 5,3% a 7,2% del PIB, con un déficit primario de 3,3% del PIB y un recorte de $21,9 billones en gasto primario. Si ese ajuste no se ejecuta, el déficit primario treparía a 4,4% del PIB y el fiscal a 8,2%. En el escenario del Plan Financiero, previo a la corrección, el déficit total llega a 9,4% del PIB y el primario a 4,5%.
Anif fue directo: «el deterioro del balance primario, de -0,5% a -4,5% del PIB, explica la mayor parte del déficit total». El aumento de $59,3 billones, según la entidad, corresponde en 61% a mayor servicio de deuda y 42% al reconocimiento de obligaciones de funcionamiento preexistentes como pensiones y transferencias, entre ellas $6,5 billones ligados a que «cerca de 90.000 personas se pensionan cada año».
El desagregado confirma la lógica del gasto público: $3 billones menos en inversión y $24,9 billones más en funcionamiento, de los cuales $20,3 billones son transferencias y $4,5 billones, gasto de personal. El servicio de deuda absorbió además amortizaciones no contempladas antes, que según Anif «justificarían la necesidad explícita del Gobierno» de refinanciar toda la deuda pública contratada hasta hoy.
El mercado ya votó. La deuda neta del Gobierno Nacional Central escaló de 58,9% a 66,2% del PIB proyectado para 2027. El viernes posterior al conocerse el PGN, los títulos de deuda pública se desvalorizaron 25 puntos básicos en promedio, con caídas de 35, 41 y 35 pb en los bonos de 2036, 2032 y 2050. El peso se depreció 2,26%, tocó un máximo de $3.225 y cerró con una variación de 1,52% en $3.201.
El ministro de Hacienda, Gómez Martínez, deberá llevar al Congreso una reforma tributaria por $30 billones, según consta en el propio expediente presupuestal, mientras el Legislativo tiene hasta el 30 de octubre de 2026 para aprobar el PGN.
El capital busca reglas claras y encontró, en cambio, una cuenta que se ocultó hasta el último momento del Gobierno Petro. Financiar el boquete con más deuda —interna y externa— no resuelve el problema estructural: el gasto de funcionamiento y las obligaciones pensionales crecieron sin que existiera el ingreso tributario prometido para pagarlas.
Quien reciba las llaves de la Casa de Nariño en 2026 heredará un país con riesgo país al alza y margen fiscal reducido. La disciplina en el gasto, no la refinanciación perpetua, será la única vía para que el mercado vuelva a confiar en el papel colombiano.



