Netflix donó 600 millones de pesos, unos 186.000 dólares, a la Academia Colombiana de Cine y a la Asociación Colombiana de Productores Independientes de Cine y Audiovisual (Asocinde), según informó la compañía.
El aporte busca apoyar a trabajadores del sector audiovisual afectados por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el centro y suroeste de Colombia el 10 de agosto. El sismo dejó 331 muertos, 4.449 heridos y al menos 406.963 damnificados, de acuerdo con las cifras oficiales citadas.
Los recursos serán gestionados y distribuidos directamente por ambas organizaciones, según sus propios mecanismos de verificación y entrega de ayudas. Para identificar a los beneficiarios, la Academia Colombiana de Cine y Asocinde realizarán un censo de afectaciones y necesidades entre los profesionales del gremio.
«Estamos sumamente conmovidos por lo que está sucediendo en Colombia. Frente a una tragedia de esta magnitud, quisimos actuar rápidamente y de la mano de quienes mejor conocen las necesidades del sector audiovisual», afirmó la directora de Contenido de Netflix Colombia, Ana María Londoño.
La Academia Colombiana de Cine, junto con las academias que integran la Federación Iberoamericana de Academias de Artes y Ciencias Cinematográficas (Fiacine), puso en marcha el Fondo Internacional de Solidaridad Audiovisual. Su director ejecutivo, Elkin Zair, destacó el compromiso de la organización y reconoció a quienes desde el sector han puesto equipos y conocimientos al servicio de las labores de búsqueda y rescate.
Asocinde, por su parte, creó el Fondo de Asistencia y Reactivación del Audiovisual. Su presidente, Diego Ramírez, señaló que «reconstruir no significa solamente recuperar lo que se ha perdido, sino también recuperar la confianza, los proyectos y la posibilidad de volver a mirar hacia adelante».
La ministra de Cultura, Paola Holguín, expresó su «gratitud y reconocimiento» a Netflix y destacó el papel del sector privado en la recuperación tras la emergencia.
Como parte adicional de su respuesta, Netflix anunció que triplicará las contribuciones que sus empleados realicen a organizaciones benéficas vinculadas al terremoto a través de su Programa de Donaciones corporativo.
El gesto de Netflix confirma un patrón que se repite en las grandes catástrofes: mientras la maquinaria estatal organiza censos y burocracia de ayuda, es capital privado el que llega primero con recursos concretos y trazables. La propia ministra de Cultura lo reconoció al agradecer explícitamente el rol del sector privado.
El mecanismo elegido —fondos gestionados por gremios profesionales, con censo propio de necesidades y sin intermediación estatal directa— es también una señal de eficiencia: la ayuda llega a quien la necesita sin pasar por capas adicionales de administración pública. En un país que aún cuenta a sus 331 muertos y más de 406.000 damnificados, esa rapidez no es un detalle menor.



