Los hechos primero. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo el martes que su país está dispuesto a «reciprocar» si Estados Unidos reinstala los compromisos del memorando de entendimiento firmado en junio. Lo afirmó en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, en Kirguistán, según recogió la agencia Reuters citando medios estatales iraníes.
La oferta llega un día después de que Washington ejecutara sus primeros ataques contra fuerzas iraníes en un mes. El Pentágono los describió como una acción «limitada y precisa» contra las fuerzas de minado del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Irán respondió con misiles balísticos contra bases estadounidenses en Jordania.
Pezeshkian insistió en que Irán «no busca la guerra», según la agencia semioficial ISNA. Pero advirtió que su país no permanecerá en silencio ante cualquier agresión y que responderá «de manera decisiva». El canciller Abbas Araghchi había planteado un día antes la misma condición: Estados Unidos debe «regresar a sus compromisos y respetar los términos del memorando»; solo así, dijo, se resolverá la situación. Araghchi añadió que Irán «se mantendrá firme» frente a lo que llamó «ataques agresivos» de EE.UU. No está claro si la Guardia Revolucionaria, con peso propio en las decisiones de Teherán, aceptaría ese retorno.
La cumbre reunió también al presidente chino Xi Jinping, al ruso Vladimir Putin y al primer ministro indio Narendra Modi, en un foro leído como contrapeso a la influencia global de Washington. Xi pidió «un entorno de seguridad universal». Modi, en un encuentro previo con Pezeshkian, llamó a una «paz duradera» y a restablecer la «libertad de navegación y comercio» en el estrecho de Ormuz, ruta clave para el flujo global de crudo.
Desde Washington, la respuesta fue otra. El presidente Donald Trump escribió en Truth Social que Irán es una «nación fallida» que está «muerta», con un liderazgo en «total desorden» e incapaz de pagar a sus soldados o policías. En una entrevista con Fox News calificó de «increíble» el bloqueo en curso contra Irán y dijo que el país está siendo golpeado con fuerza en el plano financiero. La semana pasada, según reportó The Wall Street Journal, la administración Trump comunicó a los negociadores que no tiene interés en volver a los términos del memorando de junio.
El mercado ya votó sobre el riesgo país de Irán antes de esta escalada: el bloqueo lleva meses drenando su capacidad de pago y su margen de maniobra diplomático. La oferta de Pezeshkian confirma esa lectura. Un gobierno que ofrece «reciprocar» condiciones que ya había firmado, mientras su propio aparato militar no garantiza seguirlas, negocia desde una posición débil.
Para Washington, la lógica es la contraria: por qué devolver algo con valor si la presión máxima ya está funcionando. Trump no tiene incentivos para reabrir un memorando que su propio equipo descartó hace una semana, y la retórica sobre soldados sin pago sugiere que la Casa Blanca lee el bloqueo como una herramienta que sigue rindiendo. Capital busca reglas claras, y hoy las únicas reglas claras las está fijando Washington.



