El Gobierno de Abelardo De La Espriella giró 13.900 millones de pesos al Hospital Departamental San Francisco de Asís del Chocó, una ESE pública que la administración Petro dejó sin liquidez, sin insumos y con deudas salariales de hasta tres meses con su personal asistencial.
La información la confirmó el recién designado agente interventor de la institución, Ovidio Garrido, este martes 25 de agosto. Según Garrido, los recursos permitirán «pagarle al personal asistencial 4 meses a partir del momento en que se incorporan los recursos a la institución», además de financiar «compra de insumos, de medicamentos, de hemoderivados y de material de osteosíntesis».
El contexto agrava el cuadro: el Chocó fue uno de los departamentos más afectados por el terremoto del pasado 10 de agosto, lo que elevó la demanda sobre un sistema de salud que ya llegaba al desastre natural en estado de colapso financiero.
La ministra de Salud, Ana María Vesga, fue señalada por Garrido como la funcionaria que tramitó los recursos ante el Ejecutivo. El presidente De La Espriella, por su parte, declaró que el Chocó será una de sus prioridades y que el sector salud debe estar fortalecido para responder a la emergencia.
«Hemos recibido mucho medicamento e insumo médico quirúrgico. Nos han ayudado con uno que otro equipo, con sangre. Entonces, esto ha permitido no interrumpir la prestación del servicio. Al contrario, fortalecerla cada vez más», reiteró Garrido.
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Lo que revelan estos 13.900 millones no es solo una cifra de rescate: es el costo fiscal concreto del desorden que dejó el petrismo en la salud pública. Un hospital regional sin nómina, sin medicamentos y sin capacidad de urgencias no es un accidente administrativo; es el resultado de años de gestión estatal que priorizó el discurso sobre la caja.
Cuando el Estado hereda pasivos de su propio aparato, el contribuyente paga dos veces: primero financió la burocracia que generó la deuda, y ahora financia el rescate. La diferencia con el gobierno anterior es que esta vez el dinero llegó al quirófano, no al eslogan.



