El S&P 500 cerró en un máximo histórico. El PIB de Estados Unidos está proyectado a crecer 2,5% este año. Las ganancias corporativas son sólidas, la inversión en inteligencia artificial avanza y el sector privado opera, según una columna publicada en Fox News, «a toda máquina».
Ese telón de fondo contrasta con el período anterior. Durante la administración Biden, los precios para los estadounidenses alcanzaron niveles no vistos en una generación. En ese contexto, la FTC bajo la conducción de Lina Khan mantuvo, según la misma columna, una «misión de búsqueda y destrucción» contra la actividad del sector privado. Khan se ufanó de que 43 fusiones fueron abandonadas bajo su gestión y calificó cada operación cancelada como una «victoria». Cuando se le preguntó si las empresas que abandonaban acuerdos bajo presión gubernamental era un triunfo, respondió: «Así es».
El Chairman de la FTC, Andrew Ferguson, trazó una dirección distinta. Prometió «detener la guerra de Lina Khan contra las fusiones» y restablecer «certeza y claridad» en el proceso de revisión. Su enfoque: evaluar las fusiones por sus méritos, no por ideología, reconociendo que las industrias evolucionan y que las empresas deben adaptarse —frecuentemente mediante consolidación— para no quedar rezagadas.
Uno de los casos bajo revisión es la fusión propuesta entre Covetrus y MWI Animal Health. Según la columna, la combinación crearía una empresa integrada de salud animal con escala suficiente para invertir más y, en última instancia, ofrecer precios más bajos a las clínicas veterinarias. El argumento: mejor atención y más accesible para las mascotas que los estadounidenses tienen en sus hogares. La pieza la describe como «exactamente el tipo de acuerdo pro-competitivo y generador de eficiencias que la FTC debería acoger».
El contexto regulatorio importa. Los distribuidores como Covetrus y MWI enfrentan presiones desde múltiples frentes, y la escala, según el análisis, es una respuesta legítima del mercado, no una amenaza a la competencia.
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Desde Ágora Capital, la lectura es directa: cuando el aparato regulatorio deja de usar su poder para bloquear acuerdos por razones ideológicas, el capital encuentra el camino. Los máximos del S&P 500 y las proyecciones de crecimiento no son coincidencia; son la señal que emite el mercado cuando percibe reglas más claras y menos interferencia burocrática.
El principio en juego es simple: la libre empresa no necesita tutela estatal para generar eficiencias. Necesita certeza jurídica. Cada fusión bloqueada sin sustento en daño real al consumidor es un costo invisible que pagan los empleados, los clientes y, en última instancia, los contribuyentes que financian el aparato regulador. Ferguson tiene la oportunidad de demostrar que la FTC puede ser un árbitro, no un obstáculo.



