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El Ejército de EE.UU. adjudica USD 2.200 millones para instalar más de 20 microreactores nucleares en bases militares

El Programa Janus seleccionó a cinco empresas para construir plantas de hasta 20 megavatios en Fort Bragg, Fort Benning, Fort Drum, Fort Campbell y Fort Hood. El objetivo: cortar la dependencia de una red eléctrica que el Pentágono considera un blanco vulnerable.
Foto: infobae.com
miércoles 26 de agosto de 2026

El Ejército de Estados Unidos adjudicó hasta USD 2.200 millones a cinco empresas para construir microreactores nucleares en bases militares, en el marco del Programa Janus. La iniciativa busca instalar más de 20 reactores en cinco años y poner al menos uno en operación antes del 30 de septiembre de 2028.

El secretario del Ejército, Driscoll, afirmó que los contratos acelerarán la capacidad militar «de entregar energía de base segura y confiable directamente a nuestras instalaciones». Agregó que el programa construye «la resiliencia energética necesaria para proyectar poder de combate a nivel global, sin depender de redes externas potencialmente vulnerables».

Las cinco empresas seleccionadas y sus emplazamientos son: Antares Nuclear Inc. en Fort Bragg (Carolina del Norte); Radiant Industries Inc. en Fort Benning (Georgia); Westinghouse Government Services en Fort Drum (Nueva York); BWX Technologies Inc. en Fort Campbell (Kentucky); y General Atomics Electromagnetic Systems en Fort Hood (Texas). Cada proveedor construirá, poseerá y operará la planta en su sitio asignado.

Los microreactores tienen una capacidad de hasta 20 megavatios, muy por debajo del gigavatio de una central convencional. Esa escala reducida los hace aptos para abastecer infraestructura crítica de una base incluso si queda aislada de la red comercial. No sustituirán la conexión a la red, sino que aportarán una fuente resiliente e independiente.

El modelo de financiamiento replica el esquema que el Ejército tomó de la NASA para impulsar la industria espacial privada —el mismo que financió a SpaceX. Las empresas deben cumplir hitos específicos para recibir fondos federales; si no los alcanzan, el Ejército puede cancelar o redirigir el financiamiento.

Waksman, subsecretario adjunto principal del Ejército para instalaciones, energía y medio ambiente, reconoció los riesgos sin rodeos: «Sabemos que esto será muy difícil y que existe una probabilidad real de que una o más de estas empresas fracase». Por eso se eligieron cinco proveedores: para mantener la competencia en todo momento.

El perfil de las empresas es dispar. Westinghouse tiene larga trayectoria en grandes plantas nucleares, pero su diseño para Janus nunca ha sido construido. BWXT suministra reactores para buques de la Marina desde hace décadas, aunque el modelo es de mayor escala que los anteriores. General Atomics trabaja con un reactor de nueva concepción. Antares y Radiant son empresas emergentes que aún no han entregado sistemas completos a ningún cliente.

La motivación central es reducir la exposición de las bases a la red eléctrica comercial. Niemeyer, exsecretario adjunto de Defensa durante el primer gobierno de Trump y hoy director en The United Coalition for Advanced Nuclear, lo sintetizó: «La red es un objetivo prioritario. Existen amenazas cibernéticas y amenazas de drones».

El presidente Trump firmó órdenes ejecutivas en mayo de 2025 para acelerar el desarrollo nuclear y encargó al Ejército poner en marcha un reactor avanzado en una base doméstica antes de septiembre de 2028. La Casa Blanca tiene como meta cuadruplicar la capacidad de reactores del país para 2050. En abril, la Fuerza Aérea anunció planes similares para tres de sus instalaciones.

Un obstáculo concreto es el suministro de combustible: el Ejército podrá obtener uranio de bajo enriquecimiento suficiente para una primera oleada de alrededor de 20 microreactores, pero cualquier expansión requerirá nuevas cadenas de suministro domésticas.

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Desde la perspectiva de Ágora Capital, el Programa Janus es un caso de libro sobre cómo el Estado puede actuar como catalizador sin convertirse en operador: financia hitos, exige resultados y deja que la competencia entre cinco proveedores discipline el gasto. El mecanismo —copiado del modelo NASA-SpaceX— alinea incentivos privados con objetivos estratégicos nacionales sin garantizar cheques en blanco.

El mercado ya votó: la demanda de energía confiable, desconectada de redes vulnerables, es exactamente el tipo de contrato de largo plazo que atrae capital privado hacia tecnología nuclear avanzada. Si al menos dos o tres de las cinco empresas cumplen los hitos, Estados Unidos habrá creado un sector de microreactores militares con potencial de certificación comercial posterior, reduciendo costos para el contribuyente en el largo plazo.

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