Los números primero. El dólar cerró este miércoles 2 de septiembre en Colombia en $3.159, con una caída de $25 respecto a la tasa representativa del mercado (TRM), fijada por la Superintendencia Financiera en $3.184.
La sesión en la Bolsa de Valores de Colombia arrancó en $3.150 y desde ahí mostró un comportamiento inestable: tocó un máximo de $3.162 y un mínimo de $3.125, con un precio promedio de $3.140. El monto negociado en la jornada sumó 1.839 millones de dólares, con transacciones promedio de 659,4 millones.
El movimiento no fue un fenómeno local. El índice del dólar, que mide la divisa estadounidense frente a una canasta de seis monedas principales, retrocedió 0,21 % hasta 98,940 puntos. El mercado ya votó, y lo hizo mirando hacia Washington, no hacia Bogotá.
El detonante fue la encuesta ADP/Stanford Labs, publicada el mismo miércoles: el sector privado estadounidense creó 38.000 empleos en agosto, frente a 44.000 en julio. Es el tercer mes consecutivo de caída y el nivel más bajo desde inicios de año. El consenso de MarketWatch esperaba 47.000 puestos. La decepción fue generalizada entre los inversores.
En materia salarial, el crecimiento en los doce meses terminados en agosto fue de 3,2 %, por debajo de la inflación de 3,4 % registrada en julio. El viernes se conocerán las cifras oficiales de empleo de la mayor economía del mundo, dato que el mercado ya observa con cautela.
Lectura editorial
El abaratamiento del dólar en Colombia responde, ante todo, a la debilidad del mercado laboral estadounidense y no a una señal de fortaleza estructural de la economía local. Es una diferencia que importa: el capital que hoy encuentra refugio en el peso puede revertirse con la misma velocidad si la Reserva Federal cambia de postura o si los datos oficiales del viernes sorprenden en sentido contrario.
Para Colombia, la lección de fondo no cambia con el vaivén diario de la TRM. Capital busca reglas claras, seguridad jurídica y previsibilidad fiscal antes que comprometerse con cualquier mercado emergente. Mientras el gobierno de Petro mantenga la incertidumbre sobre inversión, propiedad privada y disciplina fiscal, la volatilidad de la divisa seguirá dictada más por lo que ocurre en Washington que por la confianza que genere Bogotá.



