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Chile negocia exención arancelaria para 900 productos ante el 12,5% impuesto por EE.UU.

La subsecretaria Estévez encabeza las conversaciones con el representante estadounidense Goettman y descarta que el acuerdo comprometa soberanía o tratados vigentes.
Foto: latercera.com
miércoles 26 de agosto de 2026

Chile y Estados Unidos mantienen conversaciones activas para reducir el impacto del arancel de 12,5% que Washington impuso a productos chilenos. La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, confirmó que las negociaciones —iniciadas esta semana en Santiago con el representante estadounidense Jeffrey Goettman— buscan ampliar la lista de bienes chilenos que ingresan al mercado norteamericano con arancel base de 0%.

La estrategia chilena descansa en tres argumentos. Primero, la contraestacionalidad: Chile puede abastecer al mercado estadounidense con productos de temporada cuando en el hemisferio norte es invierno. Segundo, la ausencia de producción doméstica suficiente en EE.UU. para cubrir su demanda interna —el salmón es el ejemplo citado—. Tercero, la existencia de bienes cuya escasez podría generar daños directos a la economía norteamericana.

La lista de exportaciones que Chile aspira a librar del arancel ronda los 900 productos. Entre los más relevantes figuran frutas frescas, salmón, vinos y derivados de la madera.

Las negociaciones, sin embargo, no están cerradas. En las próximas semanas deberá regresar un representante estadounidense para, sobre la base de las justificaciones y evidencia entregadas por Chile, exentar productos o presentar una nueva propuesta arancelaria. Chile podrá entonces aceptarla o volver a negociar.

Estévez descartó que una eventual contraoferta de Washington pueda exigir condiciones que afecten las relaciones comerciales de Chile con terceros países o que comprometan la soberanía nacional. «No hay ningún tema que pueda comprometer la soberanía nacional», afirmó, según consignó Radio Infinita. Agregó que el acuerdo tampoco «puede impactar en otros acuerdos comerciales que tenga Chile».

Consultada sobre la polémica instalación del cable chino a inicios de año —que generó tensión diplomática—, la subsecretaria fue categórica: el asunto no formó parte de las negociaciones llevadas a cabo en Cancillería.

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Los números mandan aquí. Un arancel de 12,5% sobre 900 productos de exportación no es ruido diplomático: es un costo real que recae sobre productores, cadenas logísticas y, en última instancia, sobre los consumidores de ambos lados. La lógica de mercado que Chile lleva a la mesa —complementariedad productiva, ausencia de competencia doméstica en EE.UU., riesgo de escasez— es exactamente el tipo de argumento que convence a un negociador orientado al interés económico antes que al simbolismo político.

El capital busca reglas claras. Si Chile logra consolidar exenciones para su canasta exportadora sin sacrificar sus tratados vigentes ni su posición frente a otros socios, habrá demostrado que la diplomacia comercial pragmática rinde más que la confrontación. La prueba llegará cuando Goettman regrese con la contraoferta.

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