A las 11 de la mañana de este lunes comenzó en las oficinas de Cancillería la reunión entre Jeffrey Goettman, número 2 de la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR), y Paula Estévez, subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei).
El objetivo de Chile en el encuentro es avanzar en las gestiones con Estados Unidos para ampliar la lista de productos con aranceles bajo el 12,5%.
La fotografía exportadora
Actualmente, el 53,6% de los productos que Chile exporta a Estados Unidos —envíos que suman US$10.707 millones— tienen arancel cero. En ese bloque figuran el cobre, la plata, el yodo, las naranjas frescas y los kiwis frescos.
Hay otro 40,3% de la canasta exportadora hacia ese destino que enfrenta una sobretasa de 12,5%. En esa lista aparecen el salmón, las uvas frescas, el vino, las frutas congeladas, los arándanos frescos y la harina de pescado.
La reunión es bilateral. Los gremios empresariales esperan atentos la información que comunique el gobierno.
La voz del sector privado
Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, calificó el encuentro como «un buen indicio para seguir avanzando en la ampliación de la lista de productos excluidos de los aranceles impuestos por Estados Unidos, que en el caso de la fruticultura contempla actualmente a las naranjas, paltas y kiwis». Subrayó que «este es un proceso de negociación bilateral que sigue abierto y que requiere continuar siendo abordado por las autoridades del más alto nivel».
Marambio añadió que «el nuevo arancel impuesto por Estados Unidos es un desafío para la competitividad de Chile y de la fruticultura, uno de los principales motores exportadores del país».
Según un estudio propio de Frutas de Chile, solo en la temporada 2026/27 la sobretasa podría significar una pérdida de US$388,6 millones para la economía chilena si no se logran nuevas exclusiones.
Lectura editorial
La cifra de US$388,6 millones no es abstracta: es el costo que el sector privado chileno absorbería en una sola temporada si la diplomacia comercial no entrega resultados. Que la Subrei haya multiplicado reuniones con gremios y parlamentarios antes de sentarse con Goettman indica que Chile llegó preparado, no improvisando.
El libre comercio funciona cuando las reglas son estables y predecibles. Cada producto que permanezca fuera de la lista de exclusiones es un desincentivo directo a la inversión y a la planificación exportadora. La negociación bilateral en curso es, por ahora, el único camino disponible para que el capital privado chileno recupere la certeza que necesita.



