El gobierno de Chile firmó este martes un Contrato Especial de Operación de Litio (CEOL) con Quiborax. La firma la suscribieron el biministro de Economía y Minería, Mas, y el gerente general de la compañía, Allan Fosk.
El proyecto tiene una inversión estimada de US$ 70 millones. El plazo de construcción es de cinco años. El acuerdo se extiende hasta que se procesen y vendan 20 mil toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE), o hasta el 31 de diciembre de 2046, lo que ocurra primero.
El ministerio de Minería lo calificó como el primer CEOL firmado con una empresa 100% privada en control y operación. Los contratos anteriores —Codelco con Rio Tinto en Maricunga y Enami con Rio Tinto en Salares Altoandinos— involucraban empresas estatales. Aquí el Estado no opera: solo habilita.
El alcance del permiso es preciso. Quiborax podrá procesar litio únicamente desde los pasivos que ya posee en la planta El Águila. No está autorizada a explorar ni explotar litio en salares. La materia prima son descartes mineros generados por el procesamiento de otro mineral en el Salar de Surire.
El contrato contó con el visto bueno previo de Cochilco y de la Contraloría General de la República. Con la firma, el proyecto entra ahora en etapa de ingeniería y evaluación ambiental.
El biministro Mas reconoció que el proceso ha sido «engorroso» y que «faltan certezas». Señaló que el gobierno trabaja con titulares de CEOLes para «corregirse y llegar a puerto». Añadió que Chile «tiene que prepararse para aprovechar el siguiente ciclo del litio, porque el anterior no se aprovechó».
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Los números son modestos en escala global: 20 mil toneladas de LCE no mueven el mercado mundial. Pero el precedente sí importa. Un CEOL 100% privado, validado por Contraloría, con plazo definido y alcance acotado, es exactamente el tipo de regla clara que el capital necesita para calcular retorno.
El mercado chileno del litio ha sufrido años de señales contradictorias, procesos engorrosos y participación estatal obligatoria. Este contrato apunta en dirección contraria: inversión privada, riesgo privado, operación privada. Si el marco se replica y se simplifica, la industria tiene con qué crecer. Si queda como excepción, será solo una foto.



