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Argentina debate dos regímenes de inversión: el RIIR radical desde USD 12 millones y el Súper RIGI oficialista desde USD 1.000 millones

El Senado abrió el juego a un esquema escalonado que cubriría desde micro empresas con USD 150.000 hasta grandes firmas, mientras el texto del Ejecutivo sigue trabado por la oposición dialoguista.
Foto: infobae.com
lunes 24 de agosto de 2026

El Senado argentino activó un plenario de tres comisiones para debatir el Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR), impulsado por la bancada de la Unión Cívica Radical. La iniciativa, encabezada por el jefe del bloque, Eduardo Vischi, apunta a proyectos desde los USD 12 millones para grandes empresas y extiende el piso hasta USD 150.000 para micro empresas, según el propio texto.

Las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Legislación General, y Economías Regionales, Economía Social, Micro, Pequeña y Mediana Empresa recibirán el articulado. Se estiman al menos dos encuentros antes de un eventual dictamen.

Qué ofrece el RIIR

El proyecto define como inversiones productivas las destinadas a «la adquisición, elaboración, fabricación y/o importación de bienes muebles nuevos —excepto automóviles—, amortizables en el impuesto a las ganancias», así como obras afectadas directamente a actividades productivas en territorio argentino. Quedan expresamente excluidas las inversiones en activos financieros, de portfolio y bienes de cambio.

En materia de beneficios, la amortización acelerada en Ganancias operaría en dos cuotas anuales, iguales y consecutivas para bienes muebles. Para obras, el plazo se calcularía sobre la vida útil reducida al 60% de la estimada. Equipos de riego agrícola, bienes de alta eficiencia energética, mallas antigranizo y bienes semovientes amortizarían en una sola cuota. El esquema también contempla la devolución de créditos fiscales de IVA.

Vischi argumentó que el RIIR «complementa lo dispuesto en el RIMI» y garantiza «una democratización del incentivo, adaptándose a la realidad financiera de cada sector productivo».

El Súper RIGI, en espera

Una hora después del plenario del RIIR, otro bloque de comisiones retomará el Súper RIGI, el régimen del Ejecutivo para emprendimientos desde los USD 1.000 millones orientados a «industrias del futuro». El texto ya fue aprobado por Diputados, pero en el Senado enfrenta la resistencia de la oposición dialoguista e incluso de algunos legisladores oficialistas, según consigna la fuente.

El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, es el principal impulsor del Súper RIGI. La semana pasada el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, avisó sobre su ausencia en una sesión donde la oposición lo reclamaba, sin que ninguno de los que lo pedían protestara después por el faltazo.

Una de las lecturas en circulación señala que la senadora Patricia Bullrich busca avanzar con el RIIR radical para asegurar los diez votos de esa bancada y blindar el Súper RIGI. Sin embargo, nadie en el Senado garantiza que el proceso se acelere en el corto plazo.

La lectura de Ágora Capital

Dos regímenes en paralelo son mejor que ninguno, pero el mercado necesita señales claras, no negociaciones por goteo. El RIIR escalonado tiene mérito: ampliar el universo de beneficiarios desde la micro empresa reduce la concentración del incentivo y mejora la asignación de capital en sectores como el agropecuario y la eficiencia energética. El problema es la velocidad: cada semana de incertidumbre legislativa es una semana en que el capital productivo evalúa otras jurisdicciones.

La libre empresa no pide favores; pide reglas estables y previsibles. Si el Senado logra articular ambos instrumentos sin diluirlos, Argentina podría ofrecer un menú de incentivos competitivo a escala regional. Si la negociación se enquista, el costo lo paga la inversión privada —y, en última instancia, el empleo y la productividad del país.

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