La producción minera creció 8,4% interanual en agosto y 7,9% en los primeros ocho meses del año, según el Índice de Producción Industrial Minero del Indec. En la comparación mensual desestacionalizada, la actividad avanzó 1,9% frente a julio, mientras que la tendencia-ciclo mostró una suba de 0,2%.
El motor del mes fue el petróleo. La extracción de crudo aumentó 14,4% interanual en agosto y acumuló una mejora de 16,4% entre enero y agosto. Su incidencia sobre la variación del índice general fue de 7,5 puntos porcentuales. En la práctica, explicó casi nueve de cada diez puntos del crecimiento del IPI minero en el mes.
Dentro de la estructura del indicador, la extracción de petróleo y gas natural, junto con los servicios de apoyo a la actividad, concentran más del 80% de la ponderación total. Distintas estimaciones citadas en la nota indican que Vaca Muerta explica actualmente alrededor de la mitad del índice minero nacional, porque concentra cerca de dos tercios de la producción hidrocarburífera del país.
El avance se apoya en el no convencional. En agosto se extrajeron 3,278 millones de metros cúbicos de petróleo no convencional, un 26,9% más que un año antes. La producción convencional cayó 8%. Así, el no convencional representó algo más del 71% de todo el crudo producido en el país durante el mes. En el acumulado anual, la producción no convencional creció 32,7%, frente a una caída de 8,8% en la convencional.
En gas, la foto fue distinta. La producción total cayó 1,7% interanual en agosto y tuvo una incidencia negativa de 0,3 puntos sobre el índice general. Pero también allí se vio la brecha entre segmentos: el gas convencional retrocedió 11,2%, mientras que el no convencional creció 3,1%. De los 4819 millones de metros cúbicos producidos en agosto, 3371 millones correspondieron al segmento no convencional, cerca del 70% del total.
Santiago Capdevilla, de Empiria, dijo que el IPI minero de agosto volvió a mostrar que Vaca Muerta es el principal motor del crecimiento de la actividad extractiva argentina. Añadió que la producción de petróleo superó los 900.000 barriles diarios y que el petróleo no convencional ya representa 72% de la producción nacional. También señaló que Neuquén concentra más del 70% del petróleo del país, mientras provincias históricamente petroleras, como Chubut, siguen perdiendo producción.
El cuadro deja una señal clara para la economía real. Cuando la inversión encuentra escala, el flujo productivo responde. Cuando el aparato estatal no estorba, el capital busca retorno y deja resultados medibles. El mercado ya votó: la parte dinámica de la minería argentina no está en la burocracia, sino en la producción que toma riesgo y capitalización.
También queda otra lectura. La caída de los minerales metalíferos, de 17,9%, y el retroceso de las arenas de fractura, de 11,2%, muestran que el rebote no es uniforme. El país sigue dependiendo de pocos segmentos para sostener el indicador. Capital busca reglas claras. Sin eso, el crecimiento queda concentrado y la productividad general avanza a saltos.