El mercado de relojes de lujo combina diamantes, historia y alta relojería, con piezas valoradas en hasta US$55 millones, equivalentes a $182.160 millones.
El reloj más caro del mundo es el Graff Diamonds Hallucination, con un valor estimado de US$55 millones, unos $182.160 millones colombianos, tomando la tasa de cambio de este lunes 5 de octubre: $3.312 por dólar. La pieza está adornada con más de 110 quilates de diamantes raros y de diferentes tonalidades, y su brazalete de platino combina el trabajo de alta joyería con la relojería.
El segundo lugar corresponde a The Fascination, también de Graff Diamonds, valorado en US$40 millones, cerca de $132.480 millones. El accesorio incorpora un diamante en forma de pera de 38,13 quilates, de pureza D y sin imperfecciones, que puede desmontarse para convertirse en un anillo. Además, está rodeado por 152,96 quilates de diamantes blancos.
El récord de precio pagado públicamente corresponde al Patek Philippe Grandmaster Chime Ref. 6300A. Esta pieza única de acero inoxidable alcanzó 31 millones de francos suizos, equivalentes a aproximadamente US$33,65 millones, unos $111.446 millones colombianos, en la subasta benéfica Only Watch de Christie’s, celebrada en Ginebra en 2019.
Ese reloj se distingue por su caja de acero, sus esferas en dorado opalino y negro ébano y la inscripción «The Only One». Como se trató de una subasta benéfica, no se cobraron comisiones ni prima al comprador. En esa misma subasta se recaudaron 38,593 millones de francos suizos, de los cuales el 99% fue destinado a financiar investigaciones sobre la distrofia muscular.
El Breguet n.º 160, conocido como el reloj de María Antonieta, tiene una valoración de US$30 millones, alrededor de $99.360 millones. Encargado originalmente en el siglo XVIII, incorpora un calendario perpetuo, un repetidor de minutos y un termómetro, todo integrado en una pieza de oro.
Otro de los modelos más reconocidos es el Rolex Daytona de Paul Newman, vendido por US$17,7525 millones, unos $58.796 millones, en Phillips Nueva York el 26 de octubre de 2017. La pieza se convirtió en el Rolex más caro vendido hasta ese momento y alcanzó un estatus icónico por su distintiva esfera y su vínculo con el actor.
El precio de estas piezas no depende únicamente de su capacidad para medir el tiempo. Los relojes de lujo incorporan materiales de alto valor, mecanismos de alta precisión, trabajo artesanal y, en muchos casos, producción limitada. También pesan la historia y el reconocimiento de las marcas.
Entre las casas más lujosas están Patek Philippe, Audemars Piguet, Vacheron Constantin, Rolex y Richard Mille, además de A. Lange & Söhne, Jaeger-LeCoultre, Breguet y Cartier.
El mercado también diferencia entre el valor atribuido a una pieza y el precio que efectivamente alcanza en una subasta. Por eso, aunque el Graff Diamonds Hallucination tiene una valoración de US$55 millones, el récord de una venta pública continúa en manos del Patek Philippe Grandmaster Chime.
Los números primero. En este mercado, la escasez y la marca pesan tanto como la ingeniería. Cuando una pieza concentra diamantes, historia y una venta benéfica de alto perfil, el precio deja de ser funcional y se convierte en señal de estatus y capitalización.
Capital busca reglas claras. Aquí el valor no nace de la utilidad sino de la exclusividad, y eso explica por qué el lujo extremo sigue encontrando compradores incluso en cifras que superan con amplitud cualquier criterio racional de consumo masivo.