Sierra Gorda puso en marcha la ampliación de su planta con una inversión total de US$ 725 millones para levantar en 26% su capacidad de procesamiento de mineral, desde 131 mil toneladas diarias hasta 165 mil toneladas.
El proyecto, anunciado en julio, se activó con el hito de primera roca para la cuarta línea de molienda. La operación prevé implementarse durante los próximos tres años, con inicio en enero de 2027, y alcanzar su plena capacidad en la segunda mitad de 2030.
La minera estima que la expansión permitirá una producción anual promedio de 195 mil toneladas de cobre, además de 6 mil toneladas de molibdeno, 58 mil onzas de oro y 1,7 millones de onzas de plata. En 2025, la faena produjo 165 mil toneladas de cobre fino.
El proyecto también apunta a una caída de 10% en los costos operativos unitarios promedio. Además, Sierra Gorda proyecta que la ampliación genere más de 900 empleos directos y sobre 3.800 indirectos.
En la ceremonia, el Presidente de Chile, José Antonio Kast, dijo que «Chile es un país confiable» y destacó el empleo que generará la iniciativa. También sostuvo que no solo serán «900 familias», sino otras ligadas a transporte y alojamiento.
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, afirmó que la obra «no es un hito aislado» y que representa «un Chile que se pone de pie, que abre sus puertas al capital internacional». Por su parte, el CEO de Sierra Gorda, Marcelo Bustos, señaló que la empresa representa el 3,1% de la producción nacional de cobre y que la aprobación del proyecto es «un voto de confianza» de sus dueños, KGHM y South32.
KGHM, que posee 55% de la propiedad, calificó la inversión como su mayor proyecto polaco en el extranjero. Su CEO, Remigiusz Paszkiewicz, sostuvo que Chile es «un país muy bueno para invertir, con un sistema legal muy estable», mientras que Anna Sobieraj-Kozakiewicz dijo que la empresa quiere que su presencia sea mayor en el país.
El financiamiento se hará con flujos de caja operativos e instrumentos de deuda. Sierra Gorda también informó que la inversión buscará extender la vida útil de la mina mediante exploración.
La lectura para el mercado es clara: cuando el capital encuentra reglas previsibles, la inversión aparece, la productividad sube y el empleo se expande. Aquí no hay retórica; hay US$ 725 millones comprometidos, costos más bajos y una señal concreta de confianza en Chile.
También hay un contraste útil para la discusión pública. La minería no se sostiene con consignas, sino con permisos, certeza jurídica y retorno esperado. Capital busca reglas claras, y cuando las encuentra, responde con flujo, empleo y más producción. Ese es el terreno donde se mide la calidad de un país para atraer inversión real.



