Sanfer puso en marcha en Colombia una nueva planta farmacéutica tras una inversión de más de 40 millones de dólares, con lo que elevó su capacidad de producción de 25 millones a 84,1 millones de unidades al año.
La compañía fabricó en 2026 el primer lote comercial en esa instalación, ubicada en Bogotá. Su portafolio incluye medicamentos de prescripción, venta libre, oncología, biotecnología y salud animal.
El grupo mexicano dijo que busca aumentar en al menos 10 por ciento las exportaciones desde Colombia, de modo que cerca del 30 por ciento de la producción llegue a mercados internacionales. Hoy, más del 20 por ciento de los medicamentos que produce en el país se exportan a Ecuador, Chile, Argentina, México y Centroamérica y el Caribe, entre otros destinos.
Sanfer indicó que el Centro de Producción Farmacéutica en Bogotá está diseñado para desarrollar una oferta amplia de medicamentos en áreas como cardiología, gastroenterología, psiquiatría, dermatología, dolor y bienestar. La capacidad proyectada contempla hasta 400 referencias que cumplen con los estándares de Buenas Prácticas de Manufactura establecidos por la Organización Mundial de la Salud.
La empresa también informó que cuenta con más de 2.000 colaboradores en Colombia y que hoy suma 2.200 trabajadores entre químicos farmacéuticos, ingenieros, profesionales de calidad, asuntos regulatorios y cadena de suministro, además de técnicos, tecnólogos, operarios especializados, personal administrativo y comercial.
El crecimiento de Sanfer en el país no arrancó con esta inversión. El grupo compró Laboratorios Bussié en 2008, fortaleció su operación en 2014 con la adquisición de Laboratorios Internacionales de Colombia, Labinco, y el año pasado adquirió Vitalis para ampliar su capacidad productiva, particularmente en medicamentos inyectables.
También pasó de operar en un mercado local a usar a Colombia como plataforma exportadora. Sanfer dijo que su estrategia incluye inversiones permanentes en investigación, desarrollo e infraestructura en lugares que ofrecen condiciones para el desarrollo del mercado farmacéutico.
La apuesta deja una lectura clara para la economía colombiana: cuando el capital privado encuentra reglas estables y espacio para expandirse, se multiplican el empleo, la producción y las exportaciones. No es el aparato estatal el que crea esa capacidad; es la inversión la que la pone en marcha.
En un país que necesita más productividad y más inserción internacional, una expansión como esta beneficia a los pacientes, a los trabajadores y a la cadena de valor industrial. Capital busca reglas claras, y cuando las encuentra, responde con flujo, empleo y más oferta para competir.



