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Salarios atrasados por 2 meses agravan la crisis del Hospital La Cruz de Puerto Berrío

Trabajadores del centro asistencial protestan por pagos pendientes, problemas con la seguridad social y fallas en la atención. La falta de respuestas golpea a empleados y pacientes por igual.
Imagen generada con IA
sábado 3 de octubre de 2026

La crisis del Hospital La Cruz de Puerto Berrío se agudizó en los últimos días, luego de varias jornadas de protesta de trabajadores para reclamar salarios pendientes.

De acuerdo con los trabajadores y voceros de la manifestación, las directrices del hospital les deben dos meses de salario. Además, las promesas para desembolsar los pagos el 30 de septiembre y, posteriormente, el 1 de octubre, no se han cumplido.

Los empleados también han expresado preocupación por el pago de la seguridad social y otras obligaciones laborales a las que, por norma, tienen derecho. Esa situación, según los propios manifestantes, seguiría sin resolución.

A la crisis salarial se suman denuncias sobre la prestación de los servicios de salud. Los trabajadores señalan falta de personal, medicamentos e insumos básicos para atender a los pacientes del puerto.

Entre las quejas más delicadas figura la supuesta falta de ambulancias disponibles. Según los testimonios recogidos, la ambulancia con la que cuenta la institución estaría fuera de servicio y tendría dificultades relacionadas con su documentación.

En medio de las protestas, algunos manifestantes han dirigido sus reclamos contra Fismedic, operador de la institución. También han surgido interrogantes sobre los contratos con las EPS, las remisiones de pacientes y la continuidad de algunos servicios.

Según el médico Juan Pablo Bustos Ramírez, vocero de los manifestantes, pese a las jornadas de protesta los trabajadores no han recibido la presencia ni una respuesta directa del alcalde de Puerto Berrío. Los manifestantes también cuestionan que la gerente Margarita Manco no se habría reunido con ellos para abordar directamente la problemática.

Mientras tanto, los trabajadores permanecen a la espera de respuestas concretas sobre los pagos pendientes, la situación contractual y laboral del personal, y la comunidad espera que se le garantice la continuidad de los servicios de salud.

Los números primero. Cuando un hospital acumula salarios atrasados, la señal para el sistema es simple: el flujo de caja está roto y la operación pierde margen para sostener personal, insumos y atención. En salud, cada retraso laboral termina traducido en menos capacidad real para el paciente.

El mercado ya votó. Si no hay pagos, no hay retención de talento; si no hay personal, no hay continuidad; si no hay continuidad, la carga recae sobre los usuarios y sobre el aparato estatal que promete cobertura pero no siempre asegura funcionamiento. Capital busca reglas claras, también en un hospital público o intervenido: nómina al día, seguridad social pagada y cuentas transparentes.

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