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Reprograman mantenimientos de El Guavio y Chivor II para reducir el riesgo energético en El Niño 2026-2027

El acuerdo evita que ambas centrales entren en mantenimiento mayor al mismo tiempo durante los meses de mayor exigencia del sistema. La coordinación entre Gobierno y generadores busca más disponibilidad, pero también traslada costos y riesgos adicionales a las empresas.
Imagen generada con IA
sábado 26 de septiembre de 2026

El Gobierno nacional y las empresas generadoras Enel Colombia y AES Colombia acordaron modificar la programación de los mantenimientos mayores de las centrales El Guavio y Chivor II.

La decisión busca evitar que ambos procesos coincidan en el periodo previsto de mayor exigencia energética por el fenómeno de El Niño 2026-2027. La medida fue gestionada por el Ministerio de Minas y Energía y contó con la participación de Acolgen.

El acuerdo hace parte del Plan Energía YA, estrategia del Gobierno para anticipar riesgos en el sistema eléctrico mediante la coordinación entre autoridades, generadores y demás actores del sector. Según la información divulgada, el objetivo es aumentar la disponibilidad de estos activos en una etapa en la que el Sistema Interconectado Nacional podría enfrentar mayores presiones por las condiciones climáticas asociadas al fenómeno.

La modificación del cronograma de El Guavio tendrá carácter voluntario y excepcional, y se limitará al periodo considerado de mayor criticidad. Los trabajos no son nuevos: tanto el mantenimiento de esta central como el de Chivor II habían sido programados con varios años de anticipación y son necesarios para preservar la seguridad, integridad y confiabilidad de las instalaciones.

El cambio obliga a las empresas a reorganizar equipos de trabajo, contratistas y proveedores, además de modificar la logística asociada con equipos y repuestos. También será necesario reforzar la vigilancia sobre las plantas y asumir costos y riesgos adicionales derivados de la modificación de los cronogramas.

Como parte de la preparación ante El Niño, XM realizará seguimiento a la evolución del Sistema Interconectado Nacional y de las principales variables eléctricas y energéticas. La vigilancia tendrá especial atención en el área Oriental, donde se encuentran activos relevantes para la operación del sistema.

El Ministerio de Minas y Energía continuará monitoreando la disponibilidad de las centrales y las condiciones de operación durante los meses de mayor exigencia, en coordinación con los actores responsables del sistema eléctrico.

Para Acolgen, el acuerdo muestra que es posible coordinar decisiones entre el sector público y los generadores cuando existen riesgos que pueden afectar la confiabilidad energética. Natalia Gutiérrez Jaramillo, presidenta de Acolgen, dijo que el entendimiento fue producto de varias semanas de conversaciones técnicas y que la coordinación permitió encontrar una alternativa para afrontar de manera conjunta las condiciones previstas para el próximo periodo de El Niño.

La ministra de Minas y Energía, María Nohemi Arboleda, reconoció el trabajo de las empresas generadoras para modificar sus planes de mantenimiento y aumentar la disponibilidad de generación en el periodo crítico. «Este acuerdo demuestra que, cuando trabajamos unidos, sí es posible convertir una alerta en una decisión concreta para proteger la energía de los colombianos», afirmó.

La preparación para el fenómeno climático no dependerá únicamente de la modificación de los mantenimientos. El Gobierno planteó que la respuesta requiere acciones de las autoridades y empresas del sector, así como un uso responsable de la energía por parte de los usuarios.

La lectura de fondo es clara: cuando el sistema eléctrico depende de coordinación, el margen de maniobra es valioso, pero también costoso. El acuerdo mejora la disponibilidad esperada de activos clave, aunque traslada ajustes operativos, vigilancia adicional y costos a las empresas y, en última instancia, a toda la cadena energética.

Capital busca reglas claras. En un sector donde la confiabilidad es indispensable, la coordinación entre Estado y empresas importa más que el ruido político. Si la prevención funciona, se protege el suministro; si falla, el costo lo pagan los usuarios y la economía real.

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