El Banco Central de la República Argentina (BCRA) publicó este jueves 8 de octubre los porcentajes de ganancias que ofrece cada banco para quienes deseen constituir un plazo fijo en pesos a 30 días. La entidad, que preside Santiago Bausili y determina la política monetaria nacional, exhibe una tabla comparativa para que cada ahorrista corrobore cuál es la tasa más conveniente, según el caso.
La información está disponible en el sitio oficial del organismo y abarca una extensa nómina de entidades que operan en el país. El BCRA aclara que la tabla está conformada por los diez bancos con mayor volumen de depósitos e incluye también aquellos bancos que informaron la tasa ofrecida a no clientes.
Según la publicación, el cliente del banco que ofrece la mejor propuesta puede utilizar el servicio de home banking para constituir su plazo fijo. En caso de no ser cliente, puede acceder al enlace del banco elegido para solicitar un plazo fijo en su sitio web. El BCRA también indica que la constitución de este instrumento es «sin costo para las personas usuarias, sin papeleo ni otros trámites».
El dato de fondo es que el BCRA dispuso en 2024 la desregulación de las tasas mínimas de interés para los depósitos fijos en pesos. Desde entonces, el porcentaje de ganancia queda a criterio de cada entidad bancaria y el mercado exhibe una oferta más dispersa para quienes buscan preservar el poder adquisitivo de su dinero depositado.
Para el ahorrista, la comparación banco por banco volvió a ser central. En un contexto en el que cada entidad define su tasa, el retorno del plazo fijo depende menos de una regla uniforme y más de la competencia entre bancos por captar flujo en pesos.
La lectura para el mercado es directa: cuando baja la tasa mínima y se libera la formación de precios, el capital busca reglas claras y el cliente compara mejor. Eso favorece la transparencia de la oferta y obliga a la banca a competir por margen, en vez de apoyarse en una tasa impuesta desde arriba.
También hay una señal para el dinero de los contribuyentes y para el conjunto de la economía: menos intervención en la tasa mínima no resuelve por sí sola el problema de la inflación, pero sí deja más visible quién paga mejor por el ahorro. En ese terreno, la disciplina y la competencia suelen premiar más que la burocracia.