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Nearshoring en México: un corte de energía de medio segundo puede costar 9 millones de pesos

La oportunidad industrial sigue abierta, pero la infraestructura eléctrica ya está frenando proyectos y encareciendo la operación. El cuello de botella no es solo de generación, sino de transmisión y continuidad del servicio.
lunes 5 de octubre de 2026

México está en una posición geopolítica envidiable por su vecindad con Estados Unidos y por las tensiones comerciales que buscan limitar la participación de China, dijo Juan Carlos Arroyo, director ejecutivo de Strategyk. Esa ventaja, añadió, ha convertido al país en un imán para la inversión.

Pero ese impulso tropieza con un problema muy concreto: la energía. Arroyo afirmó que la falta de energía y, sobre todo, la deficiente calidad del suministro ya están frenando el crecimiento económico y ahuyentando capitales.

Su ejemplo más gráfico es el de una empresa lechera que, según señaló, sufrió un disturbio eléctrico de apenas medio segundo con un costo de 9 millones de pesos. En industrias de procesos continuos, como plásticos o textiles, un parpadeo de 200 milisegundos puede detener una línea completa y obligar a horas de limpieza, reparación y reprogramación.

El directivo también dijo que alrededor de 80 proyectos están detenidos a nivel nacional por falta de energía, concentrados principalmente en el Noroeste y el Bajío, regiones que reciben inversiones de los sectores plástico, aeronáutico y automotriz. Agregó que hace dos años los parques industriales tenían una saturación de 97%, mientras que hoy la disponibilidad de espacio con energía garantizada cayó a 7%.

A eso sumó que el 91% de los parques industriales en el país presenta fallas de diversos tipos. A su juicio, el problema no es necesariamente la falta de generación, sino la carencia de infraestructura para transportar la energía. Dijo que el país está eléctricamente desbalanceado: hay mucha energía generándose en el norte que no puede moverse al sur o a la península, donde es requerida.

Esa tensión, añadió, ya se refleja en precios. Recordó que en agosto el precio marginal se duplicó y sostuvo que la energía en la península puede costar hasta 10 veces más que en el norte por el cuello de botella en la transmisión.

Frente a ese escenario, Arroyo advirtió que varias empresas toman decisiones tecnológicas apresuradas, como instalar paneles solares sin resolver antes problemas de calidad de energía o de eficiencia energética. También dijo que el 72% de los eventos de falla en proyectos de almacenamiento o transición energética no se deben a los equipos, sino a mala ingeniería y deficiente implementación.

Entre las herramientas que mencionó están las baterías y las microrredes. Una batería administrada de forma inteligente puede reducir entre 30% y 40% la factura eléctrica, afirmó, mientras el horario punta representa 6% del consumo en kilowatts-hora, pero 40% del costo total por las penalizaciones de la CFE.

Arroyo dijo que se trabaja en un estándar de parque energéticamente habilitado para alinear a reguladores, tecnólogos, inversionistas y empresas. La meta es clara: asegurar suficiencia de energía y continuidad del servicio.

Los números primero. Si un corte puede golpear a empresas con márgenes de utilidad de entre 5% y 6%, la discusión deja de ser técnica y se vuelve de competitividad. Capital busca reglas claras.

El mercado ya votó: donde no hay energía confiable, el flujo de inversión se frena, los proyectos se detienen y la productividad pierde margen. Para México, el reto no es solo atraer capital; es sostenerlo con infraestructura que no falle.

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