Javier Milei expuso este miércoles en el 62° Coloquio de IDEA, bajo el lema «Invirtiendo la historia. 20 años: de promesa a potencia», y dejó definiciones sobre economía, inflación, las elecciones del año que viene y el fallo de la Corte Suprema sobre la Ley de Tierras.
Entrevistado por José Del Rio, jefe de contenidos de LA NACION, el presidente habló desde París, donde encabeza la comitiva argentina de la Argentina Week. Allí pidió tener «paciencia» respecto del crecimiento económico de la Argentina y advirtió que, el año próximo, la sociedad deberá elegir entre «prosperidad o decadencia».
En materia de tierras, fue claro al marcar distancia institucional: «No tengo por qué meterme en la decisión de la Corte Suprema», dijo sobre el fallo referido a la extranjerización de tierras.
Sobre el cepo al dólar para empresas, Milei sostuvo: «En la medida que podamos seguir avanzando y sobrellevar la situación de lo que tiene que ver con el año que viene, es un dato la apertura total una vez superada esta situación».
También fue consultado por el crecimiento de figuras opositoras como Myriam Bregman y Axel Kicillof. Su respuesta fue breve: «No me importa. Mi rival soy yo mismo».
La señal política de fondo es nítida: el Gobierno sigue vendiendo apertura, pero la deja atada a una transición que todavía no termina de cerrarse. Para el mercado, el mensaje importa porque todo proceso de capitalización necesita reglas claras y un horizonte previsible; sin eso, el flujo de inversión tiende a esperar.
El mercado ya votó muchas veces contra la ambigüedad. Si la apertura total realmente llega después de este tramo, el beneficio será para la productividad y para quienes arriesgan capital. Si se prolonga la incertidumbre, el costo volverá a caer sobre empresas, empleo y contribuyentes.