MAR DEL PLATA.– Javier Milei pidió «paciencia» para ver resultados de crecimiento y volvió a poner las reformas como eje de su gestión ante más de 800 empresarios reunidos en el 62° Coloquio de IDEA. Desde París, por videollamada, sostuvo que la elección del año próximo será una instancia bisagra y resumió la disputa política entre «la prosperidad o el pasado decadente».
El Presidente dijo que, si gana, va a «redoblar el ritmo de las reformas», anticipó que «la inflación se va a pulverizar» y aseguró que la economía crecerá «mucho más fuertemente». También planteó que las transformaciones serán «únicas e irrepetibles en el mundo» y señaló que, de repetirse un resultado similar al de las legislativas de octubre, el oficialismo podría acercarse a una mayoría en Diputados y al Senado.
En el plano económico, Milei enumeró como logros la reducción de la inflación, que dijo haber erradicado en «90 a 95%» respecto del punto de partida de su gestión, y destacó unas «18.000 desregulaciones» como parte de las medidas para estimular el crecimiento. Además, vinculó la caída del riesgo país con la posibilidad de avanzar en una reforma previsional y en una modernización laboral, y sostuvo que un menor costo de financiamiento habilitaría más actividad y más recursos fiscales.
También insistió en que el levantamiento total del cepo al dólar es un objetivo en marcha. «Lo eliminamos casi todo», dijo, y agregó que, mientras sea posible seguir avanzando, «es un dato la apertura total». Para eso mencionó las reservas del Banco Central y los swaps con Estados Unidos y China como respaldos de la estrategia.
Sobre el Estado, Milei afirmó que la motosierra «sigue funcionando», aunque reconoció que gran parte del trabajo ya se hizo. En esa línea, dijo que seguirá reduciendo la estructura pública y avanzando hacia la prestación privada de servicios que hoy se sostienen con recursos públicos. Según el Presidente, eso permitirá bajar impuestos.
La pieza política también quedó marcada por la búsqueda de una reelección y por sus críticas a la oposición. Dijo que su rival es «yo mismo» y calificó como «casi insultante» debatir contra un comunista, en alusión a Myriam Bregman y Axel Kicillof. En otro tramo, insistió en que la Argentina podría ser potencia como Estados Unidos «en 30 a 40 años» si sostiene un trabajo «sistemático, duro, parejo y con disciplina».
En IDEA, Milei también proyectó al país como un hub de inteligencia artificial y prometió que el resultado será «salarios enormes y caída de la pobreza». Del mismo modo, aseguró que una baja del riesgo país aceleraría el crecimiento y la «modernización laboral», dos variables que el Gobierno presenta como condición para una reforma previsional futura.
El mercado ya votó hace tiempo a favor de reglas claras, menos intervención y menor carga sobre el sector productivo. Milei vuelve a poner esa apuesta en el centro, pero el test real sigue siendo el mismo: si el ajuste se traduce en inversión, empleo formal y productividad, o si la economía termina esperando demasiado a que la política ordene lo que todavía no cierra.
Para los contribuyentes, el mensaje es directo: menos aparato estatal y menos impuestos dependen de que el Gobierno sostenga su hoja de ruta sin retroceder. Capital busca reglas claras, y la discusión de fondo sigue siendo si la Argentina profundiza la libertad económica o vuelve a la inercia que Milei llama «pasado decadente».

