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Lo Espejo enfrenta 4 procedimientos por hora y una disputa narco que ya se cobró la vida de un carabinero

La comuna vive una escalada de violencia ligada a bandas chilenas, armamento circulando masivamente y puntos tomados para vender drogas. Carabineros admite una carga operativa alta mientras la alcaldesa pide más investigación y más dotación.
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domingo 4 de octubre de 2026

Lo Espejo atraviesa un momento crítico. En el último trimestre, la comuna sumó tres hechos graves: el tiroteo contra dos carabineros por parte de Benjamín Aedo, alias el «Panda»; la muerte de Héctor el «Poroto» Cárdenas, sujeto vinculado al narcotráfico; y el asesinato del suboficial Aguilera.

El caso más reciente ocurrió el domingo 27 de septiembre en Las Dunas, durante un control policial. Brayan Farías, venezolano con prontuario judicial y en situación irregular en el país, huyó por un pasillo estrecho, se topó con Aguilera y, en un forcejeo, disparó contra la cabeza del funcionario. Luego fue abatido por el cabo García.

En el lugar aún quedan vestigios del enfrentamiento, entre pequeñas bolsas con un polvo rosado en el suelo. Pero el dato de fondo es otro: según las cifras de Carabineros, en Lo Espejo hay, en promedio, cuatro procedimientos por hora. Eso obliga a destinar patrullas por al menos una hora, en una comuna donde las intervenciones se concentran en sectores complejos como Las Dunas, el Barrio Chino, la Santa Adriana y la José María Caro.

Ayer mismo, Carabineros, la PDI y personal municipal derribaron dos portones irregulares y un centro de venta de drogas en Las Dunas. Vecinos del sector sostienen que hace unos 10 años la población se complejizó por peleas de bandas narcos y que varios departamentos están tomados solo para la venta de drogas. En el inmueble allanado había una mesa, un par de sillas, una Biblia y ventanas metálicas negras con un pequeño agujero para concretar las ventas.

Quienes conocen estas investigaciones afirman que la principal complejidad de Las Dunas es la disputa territorial. Esa dificultad para el ingreso de las policías estaría haciendo atractivo el sector para bandas dedicadas a la venta de drogas, todas chilenas. Incluso, tras revisar el teléfono del sujeto que mató al carabinero, los investigadores ya tendrían claro que era soldado de un narco chileno, a quien le rendía cuentas.

Fuentes de este diario comentan que el descabezamiento de bandas de crimen organizado como el Tren de Aragua o Los Trinitarios ha dejado a sus integrantes «cesantes» y empujándolos a buscar reclutamiento en agrupaciones nacionales. En la mira figuran la banda del «Cojo» César, la del «Poroto», la del «Ojos Verdes» y «Los Marchant», que se estarían reagrupando. También habría terreno ganado por una mujer bautizada como la «Diabla».

El fiscal jefe de Análisis Criminal y Alta Complejidad de la Zona Sur, Álex Cortez, confirmó que las diligencias por la muerte del carabinero siguen. «Independiente de que el presunto autor del homicidio del carabinero haya fallecido, las diligencias se siguen realizando», dijo. «Es evidente que también hay que investigar lo que está detrás, y el Ministerio Público lo está haciendo».

La alcaldesa Javiera Reyes atribuye el alza de hechos violentos a la masiva circulación de armamento. También destacó que la ley que regula los narcofunerales ha permitido encapsular los episodios más violentos. «Este año hemos tenido más hechos de violencia, solo que son más cortos a propósito de esta ley», señaló. A su juicio, para enfrentar la situación «se necesita fortalecer la parte investigativa y también las dotaciones de Carabineros».

La lectura es dura para el Estado: cuando una comuna llega a cuatro procedimientos por hora, la presión no es solo policial, es fiscal, operacional y presupuestaria. Cada patrulla comprometida por una hora es capacidad que se deja de usar en otro punto del mapa.

Y mientras las bandas disputan territorio, el costo lo pagan los vecinos y los propios carabineros. Capital busca reglas claras, no zonas tomadas. Cuando el orden retrocede, la libre empresa, la vida cotidiana y la propiedad quedan a merced de quienes imponen por la fuerza lo que el mercado y la ley no deberían tolerar.

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