La inversión en publicidad digital en Perú alcanzó los USD 327 millones durante 2025, un aumento de 12% respecto del año anterior. El dato confirma que el canal sigue ganando peso dentro del gasto empresarial y que las compañías buscan medir con mayor precisión el efecto de sus decisiones.
El movimiento no es aislado en la región. En Chile, la publicidad digital movilizó USD 1.070 millones y concentró el 54,1% de toda la inversión publicitaria. En Argentina llegó a USD 342 millones, equivalente al 46,6% del gasto total en publicidad.
La otra fuerza detrás del cambio es la inteligencia artificial. El estudio «Estado de la IA en el Marketing en el Perú», elaborado por Datum y MU Marketing & Content Lab, señala que el 76% de los especialistas consultados ya emplea herramientas de IA generativa en sus actividades. Pero solo el 26% cuenta con una estrategia definida para incorporarla en sus labores.
Esa brecha marca el punto sensible del sector. La adopción avanza, pero todavía no siempre se traduce en planificación formal ni en una lógica clara de productividad. La tecnología puede ayudar en investigación y análisis, tareas repetitivas, toma de decisiones de marketing y uso más eficiente del presupuesto. Sin embargo, el dato duro sigue siendo el mismo: la eficiencia solo importa si termina en mejores resultados.
Stephy Sosa, fundadora de KUNA, puso el foco en ese punto al señalar que el próximo desafío para las empresas será determinar qué resultados concretos generan tanto las inversiones publicitarias como el uso de nuevas tecnologías. Dijo que habrá que preguntarse qué retorno genera la inteligencia artificial, no solo cuánto tiempo ahorra, sino qué se hace con ese tiempo y cómo eso ayuda al negocio.
Sosa también advirtió que aumentar la velocidad de producción no necesariamente significa generar mayor valor para una compañía. El mercado ya votó por la automatización. Ahora exige disciplina: menos burocracia interna, más capacidad de análisis y una asignación de capital que no se quede en apariencia tecnológica.
Para el sector privado, la señal es clara. Cuando el capital encuentra reglas de medición más finas, busca retorno y productividad. La publicidad digital y la IA prometen justamente eso, pero solo para quienes conviertan la rapidez en margen y no en ruido.



