Ágora Capital.
MERCADOSEMPRESASECONOMÍA GLOBALINNOVACIÓNESTILO DE VIDAOPINIÓNviernes 2 de octubre de 2026
Ágora Capital.
Canales
El medio
MERCADOS
Economía global

La comunicación láser gana terreno en defensa con enlaces de alta capacidad y baja detectabilidad

La tecnología óptica se perfila como una capa clave para C5ISR en entornos donde el radiofrecuencia puede ser interferido o saturado. El reto para gobiernos e inversores no es solo técnico: es industrial, porque la escala de producción pasa a ser parte de la ventaja estratégica.
Imagen generada con IA
viernes 2 de octubre de 2026

La comunicación láser, también llamada comunicaciones ópticas en espacio libre, aparece como una pieza cada vez más relevante en la arquitectura de defensa de Estados Unidos y sus aliados. Rohit Jha, CEO y cofundador de Transcelestial, sostiene que estas redes pueden aportar «alto ancho de banda», «baja latencia» y «baja probabilidad de interceptación» al tiempo que reducen la dependencia del espectro radioeléctrico, descrito como congestionado y vulnerable.

El argumento de fondo es que la dominancia de la información se ha convertido en un componente central de la disuasión estratégica y la defensa nacional. La estrategia de ciencia y tecnología de seguridad nacional de la Casa Blanca de agosto de 2026 identifica C5ISR —mando, control, comunicaciones, computadoras, ciber, inteligencia, vigilancia y reconocimiento— como crítico para lograr «dominancia de la información en todas las fases del conflicto», según la referencia citada por Jha.

El problema, añade, es que los adversarios potenciales ya emplean guerra electrónica sofisticada, suplantación de señales y bloqueo del espectro radioeléctrico. En ese contexto, las redes tradicionales encuentran límites operativos y obligan a desarrollar tecnologías habilitadoras como comunicaciones, redes y energía dirigida.

Jha pone varios casos sobre la mesa. En el espacio, dice, los terminales ópticos entre satélites permiten constelaciones en malla de «confianza cero» y circuito cerrado, transmitiendo enormes volúmenes de datos a velocidades ópticas sin depender de enlaces cruzados de radio vulnerables al bloqueo. En el mar, afirma que las comunicaciones ópticas azul-verde atraviesan la columna de agua para enlazarse con submarinos sin desplegar antenas expuestas. En el aire, sostiene que los aviones furtivos pueden intercambiar datos de objetivos mediante enlaces láser sin revelar su posición a los sistemas de localización adversarios. En tierra, agrega, las fuerzas desplegadas necesitan backhaul rápidamente instalable que sortee fibra dañada y bandas de radio congestionadas.

La tesis comercial es igual de clara: la modernización de defensa avanza cada vez más impulsada por desarrolladores deep-tech que nacen pensando en escala masiva. Jha compara ese giro con lo ocurrido en observación terrestre, donde constelaciones como Planet Labs e ICEYE, entre otras, demostraron que satélites pequeños fabricados en serie pueden ofrecer inteligencia orbital más rápida y barata que plataformas gubernamentales hechas a medida.

En conectividad, menciona que Starlink, AST Space y Amazon LEO avanzan con cargas útiles definidas por software, formación dinámica de haces y antenas de fase orientadas electrónicamente para mitigar interferencias. Dentro de esa expansión, dice que la comunicación láser emerge como una capa esencial para enrutar datos de gran capacidad y con baja detectabilidad.

Jha también aterriza el tema en su propia empresa. Según describe, las plataformas CENTAURI de Transcelestial ofrecen backhaul láser inalámbrico de varios gigabits en dispositivos compactos de 3 kilogramos, desplegables en minutos y sin licencia de espectro RF. Afirma además que sus terminales espaciales y estaciones terrestres ópticas móviles automatizan enlaces láser directos con unidades de campo.

El mensaje para defensa, capital y adquisiciones públicas es incómodo pero útil: la ventaja no la dará una sola tecnología milagrosa, sino la capacidad de combinar satcom RF y lasercomm en una arquitectura unificada. Y, para el dinero público, la pregunta decisiva no será solo qué funciona en laboratorio, sino qué puede fabricarse, repararse y sostenerse a escala industrial.

Más de Economía global