La gran final de La Casa de los Famosos México 2026 está por definir al ganador de la cuarta temporada. Cinco finalistas siguen en competencia y el público elegirá al campeón mediante votación positiva.
El premio anunciado para el ganador es de 4 millones de pesos, pero no llega íntegro a manos del vencedor. Al monto se le debe aplicar el pago del ISR, porque el SAT aplica la Ley del impuesto sobre la renta.
De acuerdo con el cálculo publicado, para 2026 se debe restar una cuota fija de 444 mil 116.23 pesos cuando se recibe una cantidad de entre 1.7 y hasta 5.1 millones de pesos. Después de ese primer ajuste, el monto queda en 3 millones 555 mil 883 pesos.
A ese remanente todavía se le aplica un cargo del 34% sobre el excedente, lo que representa 1 millón 209 mil pesos. Con esos descuentos, el premio final para el ganador queda en 2 millones 341 mil 883 pesos.
La final se realizará este domingo 4 de octubre a partir de las 20:30 horas, tiempo del centro de México. La transmisión será por Las Estrellas o por la plataforma Vix Premium, que requiere suscripción con costo.
Los cinco finalistas llegaron después de las últimas eliminaciones, que dejaron fuera a Yahir como sexto finalista y a Ernesto Laguardia como séptimo finalista. La votación estará disponible desde las 19:45 horas del domingo 4 de octubre y permanecerá abierta hasta que Galilea Montijo anuncie en vivo el cierre durante la gala.
Para votar, el público debe ingresar al sitio oficial del reality, entrar al apartado «VOTA», seleccionar al finalista favorito y confirmar el voto. Los votos son acumulables durante la semana, por lo que el participante con más apoyos será quien se convierta en ganador.
Los números primero: el premio bruto de 4 millones de pesos termina bastante más abajo cuando entra el aparato fiscal. En un país donde cualquier ingreso relevante pasa antes por la caja del SAT, hasta un premio de entretenimiento confirma que el Estado siempre cobra antes que el ganador reciba.
Capital busca reglas claras. El dato no está en el reality, sino en la carga que se descuenta sobre el dinero. Para el público, el espectáculo termina en una cifra; para el contribuyente, queda la evidencia de que el ingreso, sea premio o salario, no se libra del filtro fiscal.
