For most of Sunday afternoon, the New York Jets looked poised to move to 2-0 for the first time since 2015. Pero el cierre volvió a castigar al equipo: los Jets desperdiciaron una ventaja de 10 puntos en el cuarto cuarto y perdieron 20-17 ante los Green Bay Packers en tiempo extra.
Green Bay abrió el marcador con un pase de touchdown de 6 yardas de Jordan Love a MarShawn Lloyd en el segundo cuarto. Los Jets respondieron con una carrera de touchdown de 5 yardas de Braelon Allen. Luego, Geno Smith conectó con Garrett Wilson en una anotación de 5 yardas en el tercer cuarto para poner a Nueva York arriba 14-7.
La ocasión más clara para sentenciar llegó al inicio del cuarto cuarto. Los Jets recuperaron un balón suelto de Lloyd en la yarda 18 de Green Bay, pero la ofensiva no avanzó y se conformó con un gol de campo de Jason Sanders de 32 yardas para ampliar la ventaja a 17-7 con 11:04 por jugar.
A partir de ahí, Green Bay retomó el control. Una penalidad por interferencia de pase de 38 yardas impulsó la ofensiva visitante, y Love encontró a Christian Watson para un touchdown de 3 yardas. Después, los Jets no consiguieron un primer down en la siguiente posesión, y Skyy Moore devolvió el despeje 63 yardas hasta la yarda 19 de Nueva York. Trey Smack convirtió un gol de campo de 34 yardas para empatar el juego.
Nueva York todavía tuvo la oportunidad de ganar en el tiempo reglamentario. Tras una ganancia de solo una yarda de Breece Hall en tercera y 2, los Jets enfrentaron una cuarta y 1 en mediocampo con 1:20 por jugar. Aaron Glenn mantuvo la ofensiva en el campo en vez de despejar, una decisión agresiva para buscar el triunfo. Braelon Allen fue detenido y Green Bay llevó el partido a tiempo extra.
En el periodo adicional, los Packers capitalizaron. Smack cerró la remontada con un gol de campo de 26 yardas para completar el 20-17 definitivo.
El dato central es sencillo: cuando el margen era para proteger, los Jets no lo protegieron. Y en la NFL, esos errores se pagan en el último tramo. El mercado del fútbol americano también vota: la ejecución vale más que la intención.
Para Nueva York, la derrota no solo pesa por el récord desperdiciado. Pesa porque deja al equipo otra vez frente a la misma pregunta de fondo: si una ventaja de 10 puntos en el cuarto cuarto no alcanza, el problema ya no es la suerte, sino la capitalización de una oportunidad que estuvo servida.



