El intercambio comercial entre Perú e Italia superó los 900 millones de euros en el primer semestre de 2026, equivalente a más de USD 1.008 millones. La cifra representó un aumento de 10,2% frente al mismo periodo de 2025, según lo presentado en el primer Business Forum Italia-Perú.
Durante la reunión participaron autoridades, representantes empresariales y una delegación integrada por 13 compañías italianas. María Tripodi, viceministra de Asuntos Exteriores de Italia, sostuvo que el siguiente paso es profundizar el vínculo económico mediante inversiones, cooperación empresarial y alianzas industriales.
Tripodi señaló que Italia quiere fortalecer una relación que vaya más allá del intercambio de bienes. La meta, dijo, es incrementar la participación de empresas italianas en los procesos de desarrollo y modernización de la economía peruana.
Italia considera a Perú un interlocutor relevante en América Latina y plantea contribuir con tecnología, capacidades industriales y conocimiento especializado. También busca impulsar proyectos y asociaciones de largo plazo para ampliar su presencia en la región.
Sandro Stapleton, primer vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lima, dijo que existe margen para profundizar la relación bilateral a través de inversiones, comercio e innovación. Mencionó como áreas con mayor potencial la infraestructura, los transportes, las telecomunicaciones, la maquinaria y tecnología, la agroindustria y los textiles.
Miguel Torres, primer vicepresidente de la República y presidente del Senado, sumó oportunidades en maquinaria pesada, infraestructura e innovación agrícola, además de tecnología. También resaltó la ubicación estratégica del Perú en la cuenca del Pacífico.
Torres destacó, además, las posibilidades ligadas a la modernización de ciudades, la diversificación de la matriz energética y el fortalecimiento de actividades productivas. En ese marco, subrayó la complementariedad entre ambos países y la experiencia italiana para combinar tradición, innovación y capacidades técnicas.
El punto decisivo, sin embargo, no es el discurso diplomático. Es el entorno. Torres remarcó que la llegada de capital requiere estabilidad, predictibilidad y seguridad jurídica. Sin esas reglas, la inversión se enfría y la capitalización queda en pausa.
Para el mercado, el dato central es otro: el intercambio bilateral crece y las empresas buscan proyectos concretos. Si Perú logra sostener reglas claras, el flujo puede traducirse en más productividad, más competencia y más inversión privada. Si no, el impulso se diluye en burocracia y oportunidades perdidas.