El mercado laboral hondureño enfrenta una presión creciente por el aumento de personas que buscan empleo y por la incorporación de nuevos grupos de trabajadores, en un contexto marcado por dificultades en sectores productivos y mayores costos para las empresas.
Jorge Enríquez, economista del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), dijo que las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran alrededor de 290 mil personas desempleadas, frente a una población de más de cuatro millones de hondureños en edad de trabajar.
Según explicó, el escenario exige revisar las condiciones del mercado laboral y la capacidad de la economía para generar nuevas oportunidades. El reto no es menor. A los desempleados se suman jóvenes que terminan sus estudios y buscan su primer trabajo, además de hondureños que retornan tras procesos de deportación desde Estados Unidos y México.
Enríquez señaló que esa combinación puede elevar la demanda de puestos en los próximos meses. Al mismo tiempo, algunos sectores productivos presentan menor capacidad para contratar. En su lectura, los problemas en el sector agrícola, los costos de producción de alimentos y el aumento de gastos en energía y combustibles presionan a las empresas.
La ecuación es clara: cuando suben los costos y cae la venta de productos y servicios, baja la capacidad de incorporar trabajadores. «Las empresas están contratando menos porque en algunos sectores se está demandando menos productos y menos servicios», explicó Enríquez.
Ese freno pega con más fuerza en las pequeñas y medianas empresas, que tienen un margen más limitado para absorber aumentos en sus costos operativos. En ese punto, la presión sobre el empleo deja de ser una cifra y se convierte en un problema de productividad, flujo y supervivencia empresarial.
Fosdeh pidió información actualizada sobre las características del desempleo para diseñar políticas públicas regionales. También planteó fortalecer las bolsas de empleo, con participación de las cámaras de comercio, el Ministerio de Trabajo y las municipalidades, para conectar habilidades con vacantes disponibles.
La idea es simple. Identificar capacidades, conocimientos y experiencia para vincularlos con las empresas que requieren determinados perfiles. Ese mecanismo también permitiría ver con más precisión qué trabajadores hay disponibles en cada región y dónde está la demanda empresarial.
En un país donde el empleo formal depende de la salud de la empresa privada, la prioridad debería ser despejar obstáculos y ampliar la actividad productiva. El dato de 290 mil desempleados confirma que el costo de la debilidad económica termina recayendo en la gente que busca trabajo y en las compañías que ya operan con márgenes estrechos.
El mercado ya votó. Cuando la demanda cae y los costos suben, el empleo se enfría. Si Honduras quiere más plazas, necesita más inversión, menos fricción y reglas que permitan contratar, crecer y capitalizar oportunidades.



