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Hacienda plantea recortes de $17 billones para frenar el déficit y dar aire a la inversión privada

Andrés Quevedo dijo que el Gobierno busca reducir el peso del gasto público, en especial el de funcionamiento, tras reconocer obligaciones que no estaban bien incorporadas en las cuentas. El trasfondo es claro: menos burocracia fiscal y más espacio para que el capital privado encuentre retorno.
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sábado 3 de octubre de 2026

El Ministerio de Hacienda en Colombia puso sobre la mesa una nueva fase de ajuste fiscal. Andrés Quevedo, viceministro General, sostuvo que el Gobierno ya presentó un presupuesto con un recorte de $17 billones frente al escenario que habría resultado de incorporar todas las obligaciones sin ajustes adicionales.

Quevedo dijo que la administración encontró una situación fiscal crítica y que el primer paso fue «sincerar» las cifras. Según explicó, en ese proceso se reconocieron compromisos que no estaban adecuadamente incorporados en las cuentas públicas, entre ellos pagos ligados a universidades públicas, parte de la nómina y el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, que, según su versión, estaba por fuera del balance presupuestal con un desfase superior a $9 billones.

El funcionario habló en la Convención Internacional de Seguros de Fasecolda y afirmó que el déficit primario de 3,5% es «un nivel no tolerable». También señaló que se trata del mayor déficit primario registrado fuera de un periodo de pandemia en la historia reciente del país.

La lectura de Hacienda es que el aumento del gasto público, especialmente el de funcionamiento, terminó elevando la percepción de riesgo sobre la economía colombiana y encareciendo el endeudamiento. Quevedo dijo que el país llegó a niveles históricamente altos de deuda y que buena parte fue contratada cuando las tasas de interés eran elevadas.

Ese cóctel, según su exposición, dejó más presión sobre el pago de intereses y menos espacio para la inversión pública. El viceministro insistió en que el problema no es solo cuánto se gasta, sino hacia dónde va ese dinero. En su criterio, el aumento del gasto no creó las condiciones suficientes para elevar la inversión y el crecimiento económico.

La segunda etapa del ajuste fiscal, añadió, contemplará nuevos recortes al gasto. La intención es reducir el peso del sector público para evitar que siga desplazando recursos que podrían ser utilizados por el sector privado. Quevedo usó el concepto de «crowding out» para describir ese efecto.

El diagnóstico también conectó el frente fiscal con inflación y tasas de interés. Según Quevedo, el aumento del gasto público ha tenido efectos sobre las presiones inflacionarias y Colombia mantiene una inflación superior a la de varios países de la región.

Para el mercado, el mensaje importa por una razón simple: cuando el Estado corrige su propio exceso, mejora la probabilidad de que el ahorro encuentre destino productivo y no quede atrapado en intereses, déficit y gasto corriente. Capital busca reglas claras, y un presupuesto más austero suele ofrecer justamente eso.

También hay una señal política de fondo. Hacienda está admitiendo que el problema no era de relato, sino de caja, compromisos y prioridades. Si el ajuste se sostiene, el beneficio potencial va para el crédito, la inversión y la productividad. Si no, el costo volverá a recaer sobre el contribuyente y sobre el sector privado que financia la economía real.

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