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Gobierno evalúa retirar reforma de seguridad si aparece una alternativa «más robusta»

Ximena Ossandón dijo que el retiro de la iniciativa en el Senado dependería de una nueva propuesta «consensuada» y visada por el gobierno. La señal, a su juicio, sería un gesto de «humildad» ante la urgencia por enfrentar el crimen organizado.
jueves 1 de octubre de 2026

La diputada Ximena Ossandón (RN) afirmó que el gobierno podría retirar la reforma constitucional de seguridad que hoy está detenida en el Senado, pero solo si surge otra propuesta «más robusta» y consensuada con más senadores.

Ossandón, vicepresidenta de la Cámara, fue una de las convocadas al desayuno de este miércoles con el Presidente José Antonio Kast en Cerro Castillo para abordar la agenda de seguridad. En el programa de streaming de La Tercera, «Desde la Redacción», dijo que la iniciativa que hoy «está durmiendo en el Senado» podría ser reemplazada por una nueva propuesta que están trabajando los senadores Andrés Longton y Arturo Squella.

«Lo que yo entendí al menos es que se retira en la medida que exista otra reforma visada también por el gobierno», señaló. Agregó que «la disposición a retirarla está», aunque «siempre contra otro proyecto más robusto, que tome más o menos las mismas temáticas».

La parlamentaria sostuvo además que el gobierno «entiende que tiene que hacer este tipo de gestos» frente a la urgencia que atribuye al tema de seguridad. A su juicio, el eventual retiro sería un «acto de bastante humildad».

Ossandón también abordó las críticas de Paulina Vodanovic (PS) y Claudia Pascual (PC), quienes cuestionaron haberse enterado por la prensa de la reunión. La diputada respondió que no fue una cita ampliada, sino una instancia con un representante por cada cámara y los presidentes de las comisiones de Seguridad y Constitución.

En ese marco, dijo que se busca que entre lunes y martes la reforma esté lista, incluso conversada con las senadoras, para luego pasarla al gobierno para su revisión. «Aquí tenemos una sola guerra, que es contra el crimen organizado», afirmó.

Para el mercado institucional de la seguridad, el dato relevante no es solo el trámite legislativo, sino la señal política que emite el Ejecutivo: cuando una reforma se corrige, se reemplaza o se retira para construir una alternativa con apoyo más amplio, el costo de la improvisación baja. Eso importa porque la seguridad no admite exceso de burocracia ni proyectos que nazcan con poco respaldo y terminen empantanados.

Si el gobierno efectivamente abre espacio a una propuesta más sólida, el beneficiado potencial es el orden público. Si, en cambio, la discusión queda atrapada en gestos, réplicas y desconfianza entre cámaras, el principal perjudicado seguirá siendo el ciudadano que paga con incertidumbre el precio de un Estado que tarda demasiado en reaccionar.

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