El gobierno presentará este lunes un plan de emergencia laboral en medio de un mercado de trabajo golpeado. La tasa de desempleo se ubica en 9,5%, hay 981 mil desocupados y la economía acumula una caída de 0,4% entre enero y julio. Además, las perspectivas para el año anticipan que el Producto Interno Bruto se ubicará bajo 1%.
Cerca del mediodía, el Presidente José Antonio Kast, junto con los ministros de Hacienda, Jorge Quiroz; Trabajo, Tomás Rau; Vivienda, Iván Poduje; Obras Públicas, Louis de Grange; y Economía, Daniel Mas, dará a conocer los detalles del plan. Claudio Alvarado, biministro del Interior y de la Secretaría General de Gobierno, adelantó en TVN que se trata de «un programa de empleo» con activación de obras públicas, obras en vivienda y subsidios al empleo.
Según fuentes del Ejecutivo, el plan tendrá tres grandes ejes: subsidio al empleo, financiamiento para pymes e inversión pública. En su diseño participan Hacienda, Trabajo, Obras Públicas, Vivienda y la Subsecretaría de Desarrollo Regional.
La primera medida será ampliar el subsidio «a la contratación». Ese programa partió en julio, tenía un cupo máximo original de 25 mil subsidios y hasta el viernes pasado acumulaba 66 mil postulaciones. Ahora se ampliarán en 75 mil los cupos para llegar a un total de 100 mil subsidios. El instrumento entrega una bonificación mensual de 50% de un ingreso mínimo para hombres y de 60% para mujeres, por cuatro meses, y exige una remuneración bruta mensual que no supere los tres ingresos mínimos mensuales, equivalentes a $1.660.659.
El segundo eje será un nuevo plan de financiamiento para pymes a través del Fogape, fondo estatal administrado por BancoEstado que garantiza un porcentaje de los créditos otorgados por instituciones financieras a micro, pequeñas y medianas empresas. La intención es facilitar el acceso al crédito y dar liquidez para aliviar la carga financiera y sostener la contratación o crear nuevos empleos.
El tercer bloque se repartirá entre inversión pública y municipios. En Obras Públicas, el gobierno quiere acelerar proyectos en etapa final de permisos y apurar la ejecución del Presupuesto 2027 desde enero, sin esperar a abril o mayo por trámites burocráticos. A julio, la ejecución de ese ministerio registró una baja de 24,5% real respecto del mismo período del año anterior, con un avance de 43,5%.
En paralelo, la Subdere coordinará con municipios una cartera de proyectos listos para comenzar ejecución. La meta es acelerar programas como los de Mejoramiento Urbano y Mejoramiento de Barrios, con foco en infraestructura urbana, espacios públicos, saneamiento sanitario, agua potable, alcantarillado y servicios básicos.
Con este plan, el gobierno espera generar cerca de 125 mil empleos adicionales: 100 mil a través del subsidio a la contratación y otros 25 mil aproximadamente por la vía municipal. La apuesta oficial es clara: poner dinero público y crédito estatal al servicio de la contratación.
Pero el diagnóstico de fondo también importa. Si la economía crece menos de 1% y el desempleo sigue en 9,5%, la presión sobre el aparato estatal para sostener el empleo aumenta. El riesgo es que la urgencia termine premiando la velocidad política por sobre la productividad y la ejecución efectiva.
El mercado ya votó: cuando faltan inversión privada y confianza, el Estado intenta llenar el vacío con subsidios y gasto. Eso puede dar alivio inmediato, pero no sustituye reglas claras, crédito sano ni crecimiento sostenido. Capital busca reglas claras; sin eso, cada plan de emergencia se convierte en un puente corto sobre una crisis más larga.



