La Comisión Nacional de Energía (CNE) y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) reportan que el precio de los combustibles en Jalisco se determina por factores como la cotización internacional del petróleo, el valor de los productos derivados, el tipo de cambio del dólar, los impuestos y los gastos de distribución y comercialización.
La fuente precisa que el mercado regula las primeras tres variables, mientras que los impuestos corresponden a las autoridades y los márgenes comerciales dependen de la ubicación y de los acuerdos entre petroleras y distribuidores. En ese marco, este lunes la gasolina Magna se ubica en un promedio de 23.997 pesos por litro; la gasolina Premium, en 29.391 pesos; y el diésel, en 27.138 pesos.
Además, tras la eliminación de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), la Comisión Nacional de Energía entró en funciones como el único organismo regulador del sector energético en México en marzo de 2025. Su objetivo, de carácter técnico, es regular, supervisar e imponer sanciones en las actividades en materia energética.
De acuerdo con la información del Gobierno de México, la CNE tiene entre sus actividades principales otorgar permisos para almacenar, transportar y vender gasolina, así como llevar un control público y actualizado de esas actividades. El organismo trabaja coordinado con la Secretaría de Energía para mantener autonomía técnica y operativa.
El precio final de la gasolina también se define por costos de producción, distribución, logística, impuestos y el precio de los hidrocarburos en los mercados internacionales. Los combustibles, además, son un componente importante en la economía y en la determinación de la inflación de cada país.
La presidenta Claudia Sheinbaum y el sector empresarial firmaron a inicios de 2025 un acuerdo para que la gasolina tipo Magna cueste como máximo 24 pesos el litro. Con el promedio nacional en 23.997 pesos, el límite sigue vigente por ahora, pero sin margen holgado.
Los números primero. El dato central es que el precio de la Magna ya opera prácticamente pegado al tope acordado. Cuando el combustible vive al filo de un precio administrado, cualquier ajuste en impuestos, logística o tipo de cambio se traslada con rapidez al bolsillo de los consumidores.
Capital busca reglas claras. La lectura para el mercado es simple: mientras más inciertas sean las reglas sobre combustibles, más difícil resulta planear costos, transporte y márgenes. Un esquema con carga fiscal alta y regulación intensa no premia la eficiencia; la encarece.