El Gobierno formalizó el Fondo Milagro mediante un contrato suscrito por el Ministerio de Hacienda y anunció una primera bolsa cercana a $1 billón para atender las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto.
Con ese acuerdo, la cartera vinculó a Fiducoldex para constituir y administrar un patrimonio autónomo. El documento fija las condiciones de operación del mecanismo, que en esta primera etapa contará con cerca de $1 billón.
El presidente Abelardo de la Espriella dijo tras un consejo de ministros que este fondo será el instrumento para administrar «con transparencia, rapidez y absoluto rigor» los recursos públicos y privados destinados a reconstruir viviendas, colegios, hospitales, vías, acueductos y otra infraestructura perdida por miles de colombianos.
Pero la formalización llegó casi dos meses después del sismo. Durante su visita a Pereira, el mandatario explicó que el proceso enfrentó dificultades, entre ellas la falta de información estructurada sobre los daños. También había reprochado a alcaldes y gobernadores por no entregar información completa sobre las afectaciones.
Uno de los puntos que más debate ha generado es la remuneración pactada con la fiduciaria. El contrato establece una remuneración fija de 142 salarios mínimos sin IVA, equivalente a unos $248,6 millones mensuales. La representante a la Cámara Catherine Juvinao cuestionó ese valor y advirtió sobre el costo de mantener la fiducia mientras las obras de reconstrucción aún no comienzan.
Además, el valor todavía no aparece en el Secop, algo que podría relacionarse con que no hay una duración fija del contrato. La retribución, sin embargo, empezará desde la etapa de preparación del Fondo, incluso antes de que arranquen las obras o los desembolsos de ayudas.
En paralelo, el Decreto 1488 del 6 de octubre de 2026 incorporó $624.656 millones adicionales al Presupuesto General de la Nación. Esos recursos provienen en su totalidad de créditos externos contratados por la Nación y fueron asignados al Ministerio de Hacienda para ser transferidos al Fondo Milagro mediante transferencias corrientes.
Aunque Fiducoldex tendrá a su cargo la operación de la bolsa de recursos, el dinero será administrado por la Dirección General de Crédito Público y Tesoro Nacional mediante el Sistema de Cuenta Única Nacional del Ministerio de Hacienda. Es decir, la fiducia servirá como vehículo para administrar y ejecutar el patrimonio autónomo, mientras el manejo monetario quedará en cabeza de Hacienda.
La gerencia del Fondo estará en manos de Jaime Andrés Uribe, y la dirección estratégica de un consejo integrado por Liliana Restrepo, Germán Bahamón, César Caicedo, Arturo Calle y Carlos Ríos. Ese consejo definirá la estrategia, priorizará recursos, aprobará proyectos y fijará los criterios de selección de las intervenciones.
La reconstrucción necesita rapidez, sí, pero también reglas claras. Cuando el aparato estatal crea una bolsa de este tamaño, cada costo administrativo importa porque sale del dinero de los contribuyentes. Si el Fondo Milagro va a cumplir su objetivo, tendrá que demostrar que puede mover recursos sin convertir la urgencia en una nueva capa de burocracia.
El mercado ya votó por la eficiencia: quiere ejecución, trazabilidad y resultados. Capital busca reglas claras, y en una reconstrucción eso significa que la transparencia no puede quedarse en discurso, sino en información disponible, controles visibles y proyectos priorizados con criterio técnico.