Las exportaciones mexicanas sumaron 549 mil 398 millones de dólares entre enero y agosto de este año, un monto sin precedente, y crecieron 29.3 por ciento anual, el nivel más alto desde 2010. El motor fue el sector manufacturero, con un avance de 30.8 por ciento anual en el periodo, de acuerdo con cifras del Inegi.
Dentro de ese bloque, las automotrices avanzaron 0.8 por ciento, mientras que el resto de las manufacturas repuntó 45 por ciento, la cifra más elevada desde que hay registros disponibles, a partir de 1994. Solo en agosto, las ventas externas manufactureras crecieron 42.6 por ciento anual, con una caída de 2.2 por ciento en las automotrices y un salto de 63.2 por ciento en las no automotrices.
El dinamismo se explica por la elevada demanda de equipo de cómputo y sus componentes por parte de Estados Unidos, ante el auge de la inteligencia artificial, que ha impulsado la inversión en centros de datos. México destinó 84.7 por ciento del total de exportaciones no petroleras a ese mercado, y 65.1 por ciento fueron distintas a las automotrices.
Eduardo Valle, economista de Grupo Coppel, dijo que las exportaciones no automotrices son hoy el pilar del sector externo. Añadió que hacia 2026 y 2027 el ciclo de expansión tecnológica de Estados Unidos seguirá sosteniendo la economía mexicana, impulsando los envíos no automotrices y compensando la caída petrolera y la cautela del ramo automotriz ante las barreras arancelarias.
Gabriela Siller, directora de análisis económico y financiero en Banco Base, coincidió en que el crecimiento sigue impulsado por las manufacturas distintas al sector automotriz, en particular equipo de cómputo. También señaló que México está importando insumos de alto valor de equipo de cómputo para ensamblarlos en el país y luego exportarlos a Estados Unidos, algo que se refleja en las importaciones de bienes intermedios, que acumulan un crecimiento anual de 32.7 por ciento.
Analistas de UBS destacaron que el fuerte aumento de las exportaciones refleja en gran medida el auge tecnológico, con exportaciones de cómputo y sus componentes, que ya superan a las automotrices. Estimaron que el sector tecnológico aportó cerca de 0.6 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en México en los últimos doce meses.
Janneth Quiroz, directora de análisis en Monex, indicó que el dato que sorprendió en agosto fueron las exportaciones de equipos y aparatos eléctricos y electrónicos, que aumentaron 122.3 por ciento anual, señal del creciente peso de México en cadenas manufactureras vinculadas con tecnología, electrónica y demanda industrial estadounidense.
Del lado de las importaciones, México compró al exterior 77 mil 405 millones de dólares en agosto, un alza de 34.2 por ciento anual. En bienes de consumo crecieron 8.9 por ciento, en bienes intermedios 41.9 por ciento y en bienes de capital 6.9 por ciento, menos que el 9.9 por ciento de julio, aunque ligaron seis meses en expansión.
En el acumulado enero-agosto, la balanza comercial dejó un superávit de 9 mil 860.3 millones de dólares, el monto más elevado para un periodo similar desde 2020. Banamex proyecta ahora un superávit de 13 mil 500 millones de dólares para todo el año, con exportaciones al alza de 22.0 por ciento e importaciones de 20 por ciento.
Los números primero. La buena noticia es que el sector externo está generando flujo, capitalización y un colchón comercial más sólido para la economía mexicana. El mercado ya votó: hoy la productividad exportadora depende más de tecnología, cadenas de suministro y reglas claras que de discursos sobre autosuficiencia.
Pero también hay una señal de riesgo país que no conviene ignorar. Cuando el crecimiento descansa en una sola demanda externa, el margen de maniobra se reduce. Capital busca reglas claras, y México las necesita para que este impulso no sea solo un ciclo favorable, sino una base más amplia para la inversión y el empleo.