El peso mexicano regresó a las 17 unidades ante el dólar, en una sesión marcada por la moderación de la aversión al riesgo que se había disparado por presiones a la inflación relacionadas con la guerra en Irán.
Según datos de Bloomberg, el peso se aprecia 0.63 por ciento ante el dólar y el tipo de cambio se ubica en 17.96 unidades, 13 centavos menos respecto al cierre del lunes 5 de octubre.
El retroceso de los precios del petróleo también ayudó al ánimo de los mercados. El barril de la mezcla Brent cotiza debajo de los 100 dólares, mientras las empresas tecnológicas aumentan sus ganancias y el valor de mercado de Nvidia está cerca de rebasar los 6 billones de dólares.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico en Grupo Financiero BASE, explicó que la disminución en los precios del petróleo se debe a la mayor oferta de petróleo en Kuwait y al descuento que Saudi Aramco ofreció a sus compradores en Asia.
Felipe Mendoza, analista de mercados en EBC Financial Group, dijo que el peso aprovecha un entorno en el que los mercados todavía analizan el dato de empleo en Estados Unidos, que fue más bajo de lo esperado en septiembre. Añadió que eso redujo drásticamente las expectativas de nuevos incrementos en las tasas de la Reserva Federal.
En ventanillas, Banamex informó que el dólar se vende en 18.43 pesos y se compra en 17.38 unidades por billete verde.
En el mercado de dinero, el rendimiento del bono a 10 años en Estados Unidos es de 5.25 por ciento, mientras que el bono a 10 años en México se mantiene en 9.54 por ciento.
Entre las monedas que más ganan ante el dólar también aparecen el peso chileno, con 0.84 por ciento; el florín húngaro, con 0.69 por ciento; el rand sudafricano, con 0.60 por ciento; el real brasileño, con 0.55 por ciento, y el zloty polaco, con 0.52 por ciento.
Para México, la señal es clara: cuando baja la tensión externa, el tipo de cambio encuentra aire. Pero el dato de 17.96 unidades recuerda que la estabilidad cambiaria sigue dependiendo de un mercado global que se mueve por petróleo, tasas y apetito por riesgo. Capital busca reglas claras.
La lectura de fondo favorece a la disciplina y no al ruido. Menos presión inflacionaria externa, menos expectativas de alzas agresivas de la Reserva Federal y un entorno más benigno para el capital suelen mejorar la productividad del flujo hacia monedas emergentes. El reto para México es sostener esa confianza sin depender de sobresaltos ajenos.