El dominio .si de Eslovenia está viviendo una ola de registros tras la orden ejecutiva de Donald Trump que mandó a las agencias federales a referirse a «AI» y «artificial intelligence» como «SI» y «super intelligence».
Klara Herman, vocera de Registry SI, dijo a la BBC que en septiembre hubo un aumento de 2.199% en las compras del dominio .si. También señaló que el 30 de septiembre, un día después de la orden, se registraron 11.000 nuevas direcciones y que en las últimas 24 horas se sumaron casi 13.000 nuevos dominios .si.
La tendencia no es uniforme entre plataformas. GoDaddy dijo que todavía no aloja el dominio .si. Squarespace no había respondido al momento de la publicación. Wix afirmó que no ve un «aumento significativo» y que el movimiento ha sido mínimo desde el 29 de septiembre.
Hostinger, en cambio, reportó que el .si ya es su segunda extensión más popular, solo detrás de .com. Entre sus clientes, casi 4.300 dominios .si se registraron el 30 de septiembre y unos 5.400 el 1 de octubre. Más de tres cuartas partes de todos los dominios .si registrados desde el 23 de septiembre llegaron en los últimos dos días, y más de la mitad de los compradores venían de Estados Unidos e India.
Hostinger añadió que solo alrededor de 3% de los dominios .si están explícitamente vinculados a la inteligencia artificial. La mayoría quedó sin clasificar, es decir, sus nombres no encajan en una categoría específica. La plataforma también dijo que la mayor parte de quienes los compran parecen ser personas y empresas, aunque existe un componente especulativo porque podrían adquirirse para revenderlos después.
Kim Than, director ejecutivo de Genius PR, dijo que ya compró la versión .si del nombre de su empresa para proteger la marca «en caso de que esto despegue como .ai». Añadió que lo hizo porque era barato y prefirió «asegurarlo ahora que potencialmente pagar mucho más después».
Klaudijus Januitis, jefe de dominios en Hostinger, espera que la demanda por .si siga creciendo, aunque no cree que reemplace a .ai en el corto plazo. Para él, .si es hoy una opción más disponible y «más asequible».
Januitis también comparó el efecto fiscal de ambos casos: dijo que Anguila cobra una «prima» por usar .ai y que ese dinero va directo al gobierno, mientras que .si cuesta una fracción y va al registro, no al tesoro. En Hostinger, .si cuesta alrededor de 12 dólares al año, mientras que .ai se vende por 90 dólares y exige un compromiso de dos años.
El mercado ya votó. Cuando una orden presidencial puede redirigir compras, precios y apetito especulativo, queda claro que la regulación no solo mueve lenguaje: también mueve flujos de capital. Para Eslovenia, el efecto parece ser un bono menor; para quien captura la demanda, el incentivo es concreto.



