El dólar registró una fuerte alza este miércoles en el mercado cambiario chileno y subió $16,55 hasta $963,50, según datos de la Bolsa Electrónica de Chile (BEC). Con ese movimiento cortó una racha de tres sesiones consecutivas de bajas y anotó su mayor nivel desde el 3 de octubre de 2025, cuando cerró en $965,8.
La presión sobre la moneda local llegó por varios frentes. Por un lado, el petróleo siguió avanzando pese a la posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Por otro, el cobre, principal exportación del país, operó a la baja y cerró con un descenso de 0,42% a US$6,68 la libra en la Bolsa de Metales de Londres.
En paralelo, datos económicos favorables en Estados Unidos elevaron las expectativas de una nueva alza de tasas en la mayor economía mundial, lo que empujó al dólar a nivel global. El dollar index, que mide el desempeño de la divisa frente a una canasta de seis monedas líquidas, subía 0,43% a 100,75 puntos.
Lucas Santillán, analista de mercados de Capitaria, dijo que el escenario externo volvió a favorecer al dólar y que el principal impulso venía por un índice dólar que continuaba fortaleciéndose, mientras el cobre confirmaba la corrección que anticipaban tras alcanzar nuevos máximos. Añadió que la fortaleza del dólar internacional también respondía a los buenos datos de actividad en Estados Unidos, con los PMI manufacturero y de servicios por encima de las expectativas.
Lorenzo Matus, senior account manager de la app de inversiones XTB, sostuvo que el impulso seguía viniendo desde Estados Unidos y que el mercado asignaba algo más de un 50% de probabilidad a un nuevo ajuste de tasas en octubre, apuesta alimentada por advertencias de miembros de la Reserva Federal sobre la persistencia de la inflación. Agregó que el cobre se tomaba una pausa tras seis sesiones de alzas y retrocedía levemente desde niveles cercanos a sus máximos históricos.
El Brent avanzaba 2,4% a US$101,62 el barril, mientras el WTI ganaba 1,46% a US$91,84. En ese contexto, las señales sobre un eventual acuerdo entre Irán y Estados Unidos seguían siendo imprecisas y los inversionistas no parecían convencidos por los gestos de mediación.
Desde la óptica de mercado, la señal es clara: cuando sube el petróleo, cae el cobre y se fortalecen las apuestas de tasas más altas en Estados Unidos, el peso chileno queda expuesto. El mercado ya votó por más dólar, y eso encarece importaciones, presiona márgenes y reduce el espacio para un alivio financiero interno.
También queda en evidencia una dependencia incómoda del ciclo externo. Capital busca reglas claras, pero la volatilidad internacional vuelve a recordarle al país que la principal exportación y el costo del financiamiento siguen marcando el pulso de la economía. Cuando el cobre afloja y el dinero global se refugia en la divisa estadounidense, el ajuste lo paga la economía real.


