El dólar abrió este viernes 25 de septiembre de 2026 en $3.358,92 en Colombia, por encima de la TRM de $3.329,61, y tocó un máximo de $3.377,80 en la jornada, según la información reportada. Con ese movimiento, la divisa alcanzó su nivel más alto desde julio.
La tendencia alcista se extendió durante la semana, en línea con el comportamiento global. La fluctuación del jueves fue de $85, mientras los mercados ajustan sus expectativas sobre las tasas de interés y esperan la reunión de política monetaria del Banco de la República, programada para el miércoles 30 de septiembre.
Detrás del salto también pesó el endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal la semana pasada. Los mercados financieros han reajustado de forma agresiva su lectura sobre la trayectoria de tasas, en un entorno marcado por datos económicos sólidos, nuevas preocupaciones sobre el suministro energético y declaraciones de línea dura de las autoridades monetarias.
La ola de ventas de bonos llevó el rendimiento de las notas del Tesoro estadounidense a largo plazo a su nivel más alto en más de 20 años. Mauricio Acevedo, estratega de divisas y derivados en Corficolombiana, explicó que los mercados siguen muy atentos al comportamiento de esos bonos, cuyos rendimientos continúan por encima de 5%.
Acevedo añadió que ese nivel refleja que los inversionistas exigen una mayor rentabilidad para prestar dinero al gobierno estadounidense, impulsados por la persistencia de la inflación, la expectativa de mantener tasas de interés elevadas durante más tiempo y el incremento en la emisión de deuda pública por parte de EE. UU.
Khoon Goh, de ANZ, dijo a Reuters que «aunque el dólar debería verse impulsado al alza por el aumento de los retornos, persisten las preocupaciones en torno a la situación fiscal de Estados Unidos y la imprevisibilidad de la formulación de políticas en ese país».
En el frente global, el índice DXY bajaba levemente a 101.05 al inicio de la jornada, mientras el euro cotizaba en 1.1396, la libra esterlina en 1.3244 y el yen japonés en 157.81. En la región, el peso mexicano se apreciaba y operaba en 17.6782.
Los números primero. Cuando el dólar sube y los rendimientos de la deuda estadounidense se mantienen por encima de 5%, el capital busca refugio y los mercados emergentes pagan el precio. Eso presiona al peso colombiano, complica el financiamiento y eleva el costo de las decisiones que dependen de un flujo estable de divisas.
Para Colombia, la señal importa más allá de la cotización diaria. Un peso débil obliga a mirar con lupa las tasas, la disciplina fiscal y la exposición a un dólar más firme. Capital busca reglas claras, y cada salto de la divisa recuerda que el riesgo país no se mueve solo por anuncios locales, sino por el apetito global por seguridad y retorno.


