El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible confirmó un respaldo internacional de 20 millones de euros, equivalentes a unos US$22,4 millones, para fortalecer las acciones contra la deforestación, proteger los bosques amazónicos e impulsar la Agenda ABC, centrada en agua, biodiversidad y comunidades.
Parte de esos recursos financiará la tercera fase del programa REM Visión Amazonía, orientada a conservar los bosques y promover modelos productivos sostenibles. La iniciativa contempla trabajo conjunto con comunidades indígenas y campesinas, autoridades y entidades territoriales.
La nueva fase tendrá una duración de cinco años, a partir de septiembre de 2027, y se enfocará en reducir las emisiones asociadas con la deforestación y la degradación de los bosques. El Ministerio de Ambiente señaló que el avance hacia REM II representa «un resultado concreto de la gestión internacional» y «un paso adelante en la implementación de la Agenda ABC en la Amazonía».
El ministro Fabio Arjona y la OPIAC acordaron una agenda de trabajo para fortalecer los territorios indígenas de la Amazonía colombiana, avanzar en mecanismos que reconozcan sus servicios ecosistémicos y generar nuevas oportunidades para las comunidades. Arjona destacó que Colombia cuenta con la capacidad de proteger sus bosques, generar resultados y fortalecer la confianza internacional.
Según el ministerio, la apuesta del Gobierno busca frenar la deforestación y conservar los ecosistemas, al tiempo que se generan oportunidades económicas sostenibles para las comunidades que habitan la región. La cartera mantendrá como prioridad la reducción de emisiones y fortalecerá los proyectos destinados a proteger la Amazonía.
Katharina Anschütz, gerente de cartera senior de KfW y líder de la misión internacional de monitoreo y seguimiento a REM II, señaló que «la continuidad y el trabajo a largo plazo son fundamentales para construir resultados sólidos y duraderos». Añadió que seguirán apoyando a Colombia con un programa que «ha mostrado resultados y que necesita continuidad».
Los números primero. Que haya 20 millones de euros para este frente es una señal de que la Amazonía sigue en el radar internacional, pero también de que la conservación requiere financiamiento sostenido y capacidad de ejecución. El mercado ya votó: sin reglas claras, presencia territorial y resultados verificables, la protección ambiental se queda en anuncio.
Capital busca reglas claras. Si el Gobierno quiere que esta inversión se traduzca en productividad, bienestar y conservación, tendrá que demostrar que puede coordinar al aparato estatal con comunidades y territorios sin diluir responsabilidades. En una economía que necesita atraer capital y defender su patrimonio natural, la credibilidad se construye con cumplimiento, no con discurso.