El cardamomo se ha consolidado como uno de los cultivos de exportación con mayor presencia en Honduras. La producción estimada ronda los 80.000 quintales anuales, y más de la mitad termina en el mercado internacional.
De acuerdo con Javier Quan, director de la Cadena de Cardamomo del Programa Nacional de Desarrollo Agroalimentario (Pronagro), alrededor de 54.000 quintales se exportan cada año. El cultivo genera más de USD 16 millones anuales en divisas.
Ese flujo de dólares explica por qué las autoridades buscan ampliar las áreas destinadas a su producción. Pero también marca un límite: la estrategia ya no pasa solo por sembrar más, sino por elevar la productividad de las plantaciones.
La meta planteada para la cadena es mantener una producción cercana a los 80.000 quintales y, desde ahí, aumentar tanto las áreas cultivadas como el rendimiento. En otras palabras, el retorno depende de mejorar el uso del capital agrícola y de sacar más valor por cada parcela.
El crecimiento del rubro se concentra sobre todo en el occidente y el litoral atlántico del país. La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) identifica a más de 2.000 productores, principalmente en Santa Bárbara, Cortés y Atlántida. Entre las zonas con mayor presencia destaca Quimistán, en Santa Bárbara.
Las autoridades también comenzaron jornadas de capacitación para productores. El acompañamiento se ampliará con un programa de asistencia técnica. El apoyo contempla manejo de semillas, establecimiento de semilleros, utilización de insumos y equipos para el manejo sanitario.
La estrategia intenta resolver uno de los principales desafíos de la cadena: aumentar la producción sin sacrificar productividad ni calidad. Para una actividad con vocación exportadora, ese equilibrio es clave. El mercado ya votó a favor del cardamomo hondureño. Ahora la pregunta es si la cadena puede sostener ese flujo con mejores reglas productivas y menos dependencia de expandir superficie.
Quan dijo que el objetivo es incrementar el área de producción porque se trata de un rubro con potencial para exportar. También pidió a los productores mantenerse organizados y participar en los procesos de levantamiento de información que realiza la SAG.
El precio del quintal se cotiza en L 21.000, equivalentes a aproximadamente USD 790, según información de la SAG. A ese valor, una producción de 80.000 quintales representaría un valor bruto cercano a L 1.680 millones, unos USD 63,3 millones. Esa cifra, sin embargo, corresponde al valor calculado a partir del precio indicado y no equivale directamente al ingreso por exportaciones.
La diferencia entre producción total y exportaciones muestra que una parte del cardamomo permanece en el mercado interno o atraviesa otras etapas de comercialización antes de llegar al consumidor final. Para Honduras, el reto no es menor: convertir un cultivo que ya aporta divisas en una cadena más productiva, más ordenada y con una base exportadora más amplia.