Bruce Mac Master renunció a la presidencia de la Andi tras 12 años al frente del principal gremio empresarial del país. La decisión fue presentada este jueves 1 de octubre en una carta dirigida a la Junta de Dirección General, los afiliados, los trabajadores y la opinión pública.
En su mensaje, Mac Master explicó que llegó a esa determinación después de una «profunda reflexión» y en medio de dificultades que, según afirmó, golpearon al gremio en las últimas semanas. «He llegado a la conclusión de que me corresponde poner fin a mi ciclo al frente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, ANDI», escribió.
El dirigente aseguró que la organización buscó trabajar con el Gobierno para enfrentar los desafíos del país y promover el desarrollo económico. «Habíamos decidido ser parte activa de las soluciones que requiere el país y contribuir a liderarlas», afirmó.
Mac Master también sostuvo que hubo «circunstancias inesperadas y preocupantes» que complejizaron el entorno de la Andi y que podrían tener efectos sobre sus afiliados y empleados. Según dijo, «múltiples presiones han afectado su capacidad de actuar libremente y cumplir sus funciones con autonomía».
Frente a esa situación, señaló que la Junta de Dirección General y la Mesa Directiva participaron en intentos por encontrar una salida. El objetivo, dijo, era preservar la capacidad de interlocución con el Gobierno y mantener la independencia del gremio. Sin embargo, remarcó: «A pesar de lo anterior, todos esos intentos resultaron infructuosos».
El presidente saliente insistió en que su prioridad era proteger a la organización y a quienes la integran. «No puedo permitir que circunstancias externas a la Asociación terminen afectando a sus afiliados, sus libertades o su normal desempeño», manifestó. También afirmó que la situación podía afectar al equipo de trabajo y a la capacidad de la Andi para representar al sector productivo.
En otro pasaje de la carta, Mac Master resumió su lectura de la coyuntura empresarial con una frase dura: «Hacer empresa en Colombia ha sido siempre un acto heroico. No tiene sentido agregar incertidumbre a una tarea esencial para una sociedad que necesita crecer aceleradamente para ampliar sus posibilidades».
El dirigente dijo además que espera que su salida ayude a recomponer el trabajo conjunto entre el Gobierno Nacional y el empresariado. «Espero genuinamente que esta decisión contribuya también a recuperar el trabajo conjunto entre el Gobierno Nacional y el empresariado», señaló.
Mac Master vinculó su renuncia con la defensa de la autonomía institucional y los contrapesos democráticos. «El país necesita instituciones fuertes y trabajo armónico en muchos frentes», afirmó, antes de añadir que son necesarios «pesos y contrapesos que aseguren los límites que protegen la democracia».
La renuncia de uno de los rostros más visibles del empresariado colombiano vuelve a poner sobre la mesa una verdad elemental: sin reglas claras, sin autonomía gremial y sin interlocución institucional, la inversión y la actividad productiva cargan con más riesgo país, más incertidumbre y menos margen para crecer.
El caso también deja una señal incómoda para el entorno de negocios. Cuando un gremio concluye que debe apartar a su presidente para proteger su funcionamiento, el costo no es solo interno: lo asume el sector productivo, lo sienten los afiliados y termina pagándolo el clima de confianza que necesita la economía.


